Cánticos desde las barricadas del cine

La VIª Edición de Documenta Madrid, en colaboración con L’Institut Française, dedicó el pasado mes de mayo una de sus retrospectivas a Chris Marker, infatigable viajero, fotógrafo, escritor (según Bazin, Marker “pertenece a esa nueva generación de escritores que piensa que han llegado ya los tiempos de la imagen”) y uno de los cineastas, puesto que no lo es en el sentido habitual del término, más inclasificables y prolíficos de la escena internacional. Figura única, y al mismo tiempo influencia directa de numerosos documentalistas posteriores, conocer su obra, rica, diversa, variada, es toda una aventura o un misterio enormemente sugerentes. Gracias a tres sesiones, que incluyeron casi una decena de sus trabajos, representativas tanto de sus diversos estilos, duraciones y formatos como de distintos momentos de su carrera, el público pudo conocer mejor, o volver a disfrutar, depende del caso, de algunas de sus obras más significativas.

La primera de estas sesiones incluyó cuatro cortometrajes: una de sus primeras realizaciones, Les statues meurent aussi (1953), codirigida con su amigo Alain Resnais, una crítica anticolonialista centrada en la descontextualización occidental del arte africano («no se puede decir que los blancos hayan hecho muchos esfuerzos por comprender la expresión plástica de un continente que, después de todo, mantuvo relaciones culturales con Asia cuando nuestros célebres valores occidentales se preparaban todavía sobre las hogueras de los sacrificios humanos» [1]), convertido en un objeto más de consumo, lo que conlleva no solo una hegemonía política, sino sobre todo una disfunción económica en los países tercermundistas; L’Ambassade (1973), una respuesta al golpe de Estado de Pinochet mediante un film, rodado en Super-8 bajo la forma de un diario fílmico, supuestamente encontrado en la embajada del título; La sixième face du pentagone (1968), otra co-realización, esta vez junto al prolífico François Reichenbach, uno de los padres del cine directo, que narra la marcha sobre el Pentágono del 21 de octubre de 1967, punto de inflexión de las protestas sociales en contra de la guerra del Vietnam; y La jetée (1962), una cine-novela, su primer y único film de ficción, y, sin duda, su película más popular.

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El segundo grupo de proyecciones comprendió el largometraje À bientôt, j’espère (1968), de Marker y Mario Marret (fundador del grupo Dynadia, luego rebautizado Unicité), una visión militante de la huelga en la fábrica textil Rhodiacéta de Besançon, especie de ensayo general de los acontecimientos revolucionarios que sacudirían Francia un año más tarde; el corto 2084 (1984), un canto al sindicalismo obrero con motivo del primer centenario de la ley que promovió el movimiento sindical en Francia, y que se adentra por las sendas de la política-ficción; y, finalmente, Puisqu’on vous dit que c’est possible (1974), seguramente el film menos conocido de los incluidos en la retrospectiva: una huelga sostenida por los trabajadores de la fábrica de relojes Lip, rodada por el colectivo C.R.E.P.A.C. (Centre de Recherche de l’Education Populaire et Action Culturelle), editada por Marker.

Por último, en la tercera sesión se proyectó Le fond de l’air est rouge (1977), un extenso y complejo ensayo global sobre la violencia política durante la década anterior (1967-77), un impresionante fresco histórico dividido en dos partes —Les mains fragiles y Les Manis coupées—, que repasa acontecimientos como la guerra de Vietnam, la muerte del Che, las revueltas estudiantiles de Mayo del 68, la Primavera de Praga o el golpe de Estado de Pinochet en Chile. A la luz de estos y otros escenarios de lucha revolucionaria, Marker reflexiona sobre la situación de la izquierda política a nivel internacional, así como sobre la tendencia hacia «el comportamiento fascista del poder del Estado» [2], realizando uno de sus mejores trabajos.


[1] Marker, Chris: Arte negro en África Negra, Madrid, Ediciones Castilla, 1961, p. 30.

[2] De Baecque, Antoine: Les cahiers du cinéma. Histoire d’une revue (Tome II: cinéma, tours détours 1959-1981), Paris, Cahiers du cinéma, 1991, p. 275.