Los primeros trazos de Melancolía (Lars von Trier)

Hipnóticos como los ojos de Kirsten Dunst, sugestivos como acostumbra a ser el cine del genio Lars von Trier, atrayentes como dos planetas a punto de colisionar, magnéticos como sólo lo son las obras maestras…

J.A. Souto Pacheco

El proyecto Cinemetrics

(sin comentario) 

José David Cáceres Tapia

La chica partiéndose en dos de Piranha 3D (Alexandre Ajá)

La chica partiéndose en dos mientras intentan salvarla es la demostración fehaciente de que los detalles gore pueden, y de hecho deben, revolver al espectador y dejarle asqueado, sin paños calientes a los que asirse.

Tonio L. Alarcón

El héroe contemporáneo de Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Brad Bird)

Tom Cruise desapareciendo entre el humo al final del film: el héroe contemporáneo no es más que eso, una proyección mental que se esfuma una vez acaba la película. Y hasta otra.

Carlos Losilla

El milagro final de El Havre (Aki Kaurismäki)

 

Mi momento cinematográfico de 2011 me resulta difícil de escoger, así que, por justicia, elijo dos. En plan solipsista, escojo primero mis sufridas 80 páginas sobre la estética del corte y los cuerpos abiertos en el ámbito cinematográfico que escribí para el Máster de la UPF, de las que rescato la doble imagen de Laura Dern en Terciopelo azul e Inland Empire, ambas de David Lynch. Las dos secuencias son muy perturbadoras —ella va aproximándose hacia nosotros desde la oscuridad hasta alcanzar el foco— y el bonito hallazgo que aun celebro (tal y como expliqué en Transit) es el haber tenido la suficiente sensibilidad para interpretar en éstas la esencia de la Venus boticelliana según las directrices de Aby Warbur y Georges Didi-Huberman. Casi nada. Ya dentro de la sala de cine y con los pies en el suelo —y fuera de la academia—, me quedo con el milagro final de El Havre, de Aki Kaurismäki, una película que crece y crece por su irreverente optimismo, por sus arquetipos de la solidaridad que no caen en la sensiblería y el lugar común, así como por su revolucionario final feliz. Además, la vi en el Zinemaldia en la mejor compañía posible. La verdad es que para mirar hacia el 2012 no puedo pedir más.

Paula Ruiz

Michael Fassbender en Un método peligroso (David Cronenberg)

 

Yo escogería todos y cada uno de los planos de la obra maestra de Terrence Malick, El árbol de la vida pero como no podríamos ilustrar con ellos este pequeño espacio, me quedo con cualquiera de los momentos de la actuación del prodigioso actor Michael Fassbender en Un método peligroso de Cronenberg. Sobre todo destacaría un momento muy breve: la ternura que refleja su rostro al entrar en una habitación para ver por primera vez a su hijo recién nacido. Y todo está ahí, en esa mirada. Un actor inmenso.

Natalia Vías

La muerte de la gimnasta en Destino final 5 (Steven Quale)

 

(sin comentario)

Pablo Vázquez

La entrepierna de Claire Danes en Homeland – 1.01 (Howard Gordon, Alex Gansa)

 

Claire Danes limpiándose la entrepierna en los minutos iniciales de la serie Homeland. La presentación del personaje de Carrie Mathison es quizá una de las mejores de la historia de la TV y, por descontado, uno de los mejores momentos de 2011.

Sergio Morera

Liam Neeson en Life’s Too Short – 1.01 (Ricky Gervais, Stephen Merchant)

Liam Neeson explicando por qué Spielberg le eligió para protagonizar Schindler’s list (1993) en la nueva serie de Stephen Merchant y Ricky Gervais, Life’s too short.

Laura Menéndez

Roxeanne, en Community – 3.04 – Remedal Chaos Theory (Dan Harmon)

Séptimo y definitivo timeline del episodio que mejor resume la filosofía de Community y que lleva hasta el paroximo la reflexión sobre los propios arquetipos de la serie.

Roberto Morato

Roxeanne, en Community – 3.04 – Remedal Chaos Theory (Dan Harmon)

Ejemplo práctico de estudio del gag, batidora posmoderna perfectamente engrasada por Dan Harmon y comedia endiabladamente ingeniosa y divertida. Lo tiene todo. 

Óscar Brox

Corea despide a su líder

Porque en 2011 no he visto imágenes tan meticulosamente planificadas, ni tan erosivas respecto a la frontera entre documento y ficción, ni tan reveladoras sobre la naturaleza de sus autores, sus personajes y nosotros como espectadores.

Álvaro Peña

Sucker Punch (Zack Snyder)

(sin comentario)

Diego Salgado

Secuencia de baile en Un été brûlant (Philippe Garrel)

 

Uno de los grandes momentos cinematográficos del año vuelve a llevar la firma de Philippe Garrel, y está protagonizado por Monica Bellucci. El veterano maestro francés recoge en una prodigiosa secuencia el sensual baile de la actriz, y encuentra en él un vehículo para articular intuitivamente aquello que la palabra, el viejo y desgastado logos occidental, ya no es capaz de expresar, seguramente porque el mundo es casi completamente inevidente. Queda entregarse al disfrute sensorial, al goce dionisíaco/nietzscheano. Queda bailar hasta arder.

Alejandro Díaz

El punto de partida de Black Mirror – 1.01 (Charlie Brooker)

(sin comentario)

José Ramón García Chillerón

El final de No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu)

Como reflejo especular de los convulsos tiempos en que vivimos, este 2011 recién finiquitado ha sido un año especialmente propicio para las reflexiones de calado existencial, ya fuese a propósito del principio o el fin de los tiempos, el Amor o la Vida. Lo fácil hubiera sido elegir, a este respecto, algún pasaje de obras tan subyugadoras en lo visual como El árbol de la vida, Melancolía o La piel que habito, pero entonces correríamos el riesgo de no ponderar en lo que vale la espléndida No habrá paz para los malvados, cuyo magistral climax final condensa de modo admirable todos los méritos de la película: contemplar a ese ajado despojo que responde al nombre de Santos Trinidad (José Coronado) redimiéndose de sus pecados a golpe de recortada y, de paso, redimiéndonos a todos nosotros, a este pastiche informe que llamamos sociedad contemporánea, dota de la máxima significación fílmica a esta ascética reflexión sobre la necesidad de combatir la amoralidad del terrorismo de masas con (anti)héroes que, pese a sus dudosas motivaciones iniciales, son los que desde el descreimiento vital acaban dando la cara —y su vida— por los demás. Precisamente en esta alucinada oda final al Thanatos, tan políticamente incorrecta en el fondo como bella y transgresora en sus formas se encuentra la razón última de ser de un filme que, entre sus muchos logros, atesora el de mostrarnos como con directores de la talla de Enrique Urbizu otro cine español, estimulante y revulsivo, es posible.

Víctor de la Torre

El final de Huevo (Semih Kaplanoglu, 2007)

Podría elegir entre varias docenas de planos de Miel, pero me quedo con el final de Huevo. El final del principio de una de las grandes trilogías de la historia del cine, y parece que no nos hemos dado cuenta. Saadet Aksoy con vestido de abuela, en pantuflas y con los calcetines a media pantorrilla. Ahí hay más carga sexual que en la segunda temporada de Public Invasion.

Roberto Amaba

La entrada de los cardenales en Habemus papam (Nanni Moretti)

La entrada coreografiada de los cardenales en el teatro en el que se encuentra el Papa fugitivo interpretado por Michel Piccoli. La representación deja de producirse en el escenario y alcanza al patio de butacas. La seducción eclesiástica es visual. Existe un vacío de poder, pero la forma nos arrebata. Dado que no dispongo del vídeo de esta escena, propongo, en contraste, otra secuencia también de Habemus Papam, aquella en la que suena Todo cambia de Mercedes Sosa y los pontífices se desmelenan bailando y dando palmas, dejándose arrastrar por el que creen que es su nuevo líder, al que siguen ciegamente. Una ilusión pop a cargo de un miembro de la Guardia Suiza del Vaticano. 

Carles Matamoros

El principio de Super 8 (J.J. Abrams)

 

Una oda a la narratividad en pocos segundos, narrando de una manera imposible para otras artes y disciplinas. Estamos en el interior de una fábrica donde un cartel preside con la siguiente leyenda: “Aceros Llian. 784 días sin accidentes. La seguridad es nuestro principal objetivo”. La cámara se va acercando al mismo tiempo que un operario subido a una escalera quita el 7, el 8 y el 4. Al segundo coloca un 1, que queda solitario en el cartel. Ya con solo eso sabemos de qué va la historia, ya tenemos el tono, ya hemos aprendido lo que hay que comprender. Que la cámara corte a un niño solo en un columpio es solo la guinda del pastel.

Manuel Ortega

Las imágenes finales de Viajo porque preciso, volto porque te amo (K. Aïnouz y M. Gomes, 2009)

Tras largas reflexiones que tienen como fondo una polvorienta región brasileña, el narrador decide al final que lo mejor es callarse y, simplemente, lanzarse a vivir. Hacerlo de forma temeraria, reflejándose en el mundo, como, recuerda, unos chicos en Acapulco saltaban al mar. El primer salto se muestra en cuatro cortes que hacen que parezca eterno, aunque el agua tiene que llegar y llega. Parece imposible que no se abran la cabeza contra las rocas, pero sobreviven… viviendo.

Borja Vargas Llopis

Zach Galifianakis presentando el SNL – 35.17

(sin comentario)

Daniel de Partearroyo

El videoclip final de Gianni y sus mujeres (Gianni di Gregorio)

Gianni alcanzando en un sueño/realidad alternativa/imaginación la gloria que le es negada en la vida real, al compás de una versión del Here Comes Your Man de los Pixies en el desenlace de Gianni y sus mujeres.

Sergio Vargas

El epílogo de El camino a la libertad (Peter Weir, 2010)

Esos pies recorriendo la amarga historia de Europa; un ejemplo de sabiduría vital, donde el simple cinematógrafo jamás llegará.

Roberto Alcover Oti

Declaraciones de Isaki Lacuesta

Cuando Isaki Lacuesta, henchido de humildad, dijo eso de “es que este cine lo hacía Pasolini en los 60 y no pasaba nada”.

Rubén Romero 

El árbol de la vida (Terrence Malick)

(sin comentario)

Josefa Paredes

  • Isakilacuesta

    Querido Rubén Romero, no permita que su momento más memorable de 2011 sea un momento inexistente, o si lo prefiere, mal interpretado. Puestos a henchir, busque y créame si le digo que la cita literal es ésta:”Por ejemplo he arrastrado la fama de hacer cosas muy innovadoras, y me sorprende y cabrea que se olviden de cineastas capitales… Porque muchas cosas que parecen ahora muy raras en mi película [actores no profesionales, una narrativa sin lógica causal] ya las hacía Pasolini en los 50 o 60, y me sorprende que gente que ha visto estas películas hace años de repente no reconozcan, no sean capaces de ver que esto forma parte de una tradición muy antigua del cine… Yo no estoy inventando nada…”.

  • Isakilacuesta

    Y a partir de ahí, puede quedarse tranquilo: no olvido que mi equipo y yo somos principiantes,  nunca me he comparado con los maestros más que para recordar a los desmemoriados mi falta de originalidad. 
    En la cita anterior, me refería a los elogios no merecidos. Pero también tuve ocasión de reivindicar -con más razón- a Pasolini cuando las críticas negativas se vertían sobre el hecho de trabajar con técnicas de narrativa oral, actores no profesionales, localizaciones naturales o buscando el realismo a partir del mito: la idea es que si alguien (pongamos que yo mismo) resuelve con impericia una forma, o es incapaz de aplicar mejor un estilo, eso no basta para desacreditar todas las películas que  usen formas semejantes; máxime cuando otros cineastas (pongamos que Pasolini) demostraron hace mucho tiempo que sí era posible hacer cine maravilloso con esas mismas estrategias.
    Espero haberme explicado mejor aquí que en su momento memorable. 
    ¡No habrán pasado cosas más felices, placenteras e inolvidables en 2011 que unas declaraciones, si Gonzalo Suárez hasta publicó dos libros!
    Larga vida a Miradas, feliz aniversario. 
    Avanti!

  • Rubén Romero

    Querido Isaki:
    Es un mundo raro el de los festivales, tanto para periodistas como para cineastas, y lo que aconteció en el último San Sebastián con su persona lo confirma. Le pido perdón si mi comentario le pareció poco afortunado: que aparezca el nombre de Pasolini en una rueda de prensa, tal y como está el nivel de la prensa y del cine en España, debería ser motivo de alegría. No comparto su entusiasmo, sin embargo, con la publicación de los libros de Gonzalo Suárez (y ahí sí que no me retracto).
    Para mí, lo mejor del año es seguir vivo.
    Un abrazo
    Rubén