Pesadilla en la cocina

Los títulos de crédito iniciales, con una escena proyectada al revés y a cámara lenta, de Resident Evil: Venganza o cualquier capítulo de la versión española de Pesadilla en la cocina (premio especial a éste)

Tonio L. Alarcón

Tabú / Vivir en Sevilla

Noviembre de 2012. El último día que pude ir al remozado festival de cine de Sevilla vi Tabú, la envolvente película de Miguel Gomes de la que esperemos se hable profusamente cuando se estrene en salas. Frente a este cine, otra sala proyectaba Vivir en Sevilla de Gonzalo García-Pelayo, aquella película de 1978 nacida en el contexto de la transición y fundamental para asimilar una cinefilia española periférica, de vocación experimental sin abandonar el imaginario sevillano. Nada fuera de lo normal en una amplia y selecta programación. Lo sorprendente y gratificante era ver largas colas en la ciudad para asistir a estas dos películas, algo inusual para dos obras que, separadas por más de treinta años, comparten el riesgo, la radicalidad y la pasión por repensar la forma cinematográfica.

Aurelio Medina

Final de Take Shelter

Diego Salgado

Final de En la casa

Un conglomerado de apartamentos. Frente a él, un profesor y su alumno comienzan juntos a imaginar nuevas historias. El final de En la casa abre, así, las ventanas al indiscreto, pero fascinante, mundo de la creación.

Arantxa Bolaños

Autohomenaje

A Miradas de Cine, por mantenerse en la brecha durante 10 años. Y a todo el equipo, porque por encima de todo, lo único que pretendemos es que buenas personas puedan hablar de las cosas que les gustan…

Roberto Alcover Oti

Alps

Un continente que quiso jugar a ser un país se derrumba convertido en una estafa. Las personas que ya no saben si lo son prefieren intentar ser las que dejaron de serlo. En un laberinto de lámparas feas, dos personas que interpretan mal su papel se abrazan como si no hubiera mañana. No van descaminados. Quizá no lo haya. Quizá todos estemos interpretando.

Manuel Ortega

We Can’t Go Home again

Quizá sea de 2011, más bien de 1976, pero al ver We Can’t Go Home Again sentí que Nic Ray estaba hablando de ayer mismo.

Paula Arantzazu Ruiz (Sensacine)

Interrogatorio Skyfall

En un año tan moroso en alegrías como el que finalmente termina, al menos nos queda el consuelo de haber recibido generosas raciones de buen cine. Apelando a la mitomanía, como fan confeso de cierto agente secreto con licencia para matar, tenía que elegir un pasaje de la espléndida Skyfall (íd., Sam Mendes, 2012). De entre los muchos momentos bigger than life posibles, me quedo con la secuencia del interrogatorio ¿amistoso? al que somete Silva (Javier Bardem) a Bond (Daniel Craig), que me dejó literalmente flasheado; hay que tenerlos muy bien puestos para plasmar con todo lujo de detalle ese bizarro juego de manipulación/seducción cruzada, sin escatimar en artero homo-erotismo, conociendo la de bajas pasiones que articula esta longeva saga. En ninguna otra secuencia de la película se concreta con tanta claridad el hálito renovador que impregna todo su metraje, y el acierto inmenso de fichar a nuestro intérprete más internacional —y por lo que a mi respecta, el mejor— para encarnar a un villano escrito para él. No se me ocurre ningún otro actor, y no sólo de nuestra cinematografía, capaz de transitar con paso firme la fina barrera que separa lo sublime de lo ridículo sin estrellarse en ningún momento, resultando a la vez amanerado, desafiante, en todo momento amenazador. Magnífico Javier, inolvidable Skyfall.

Víctor de la Torre

Declaración de guerra

Un montaje rítmico, en paralelo, y con música de Vivaldi. A priori un innecesario paseo sobre el alambre y sin red, con muchos números de caer en el abismo del efectismo barato. Más todavía si se utiliza para relatar ese momento en que la madre de un bebé gravemente enfermo debe comunicarle la mala noticia al papá de la criatura y al resto de la familia. Pero Valérie Donzelli repite, en la mejor secuencia de Declaración de guerra, los logros extensibles a todo el film: jugar con fuego todo el rato y, lejos de quemarse, darnos mucho calor cinéfilo. Prestad especial atención al slapsticko descenso por las escaleras tras el grito desgarrado, lección sobre como combinar la emoción con el distanciamiento irónico en menos de dos planos.

Gerard Alonso i Cassado (Fotogramas)

Michel Piccoli suspendido…

Michel Piccoli suspendido de un puente (Qué coño suspendido… ¡aprobado!) mientras los soldados alemanes le dan caza. Todavía me planteo todos los posibles porqués para que Costa-Gavras repita al momento el acojonante plano aéreo que se aleja de ese hombre de más que da título al segundo film del greco-francés. Un gozo el hallazgo en la Filmoteca de la mejor cinta de acción y política que he podido ver este año en un cine. Sobra un hombre (Un homme de trop, 1967), quinta de Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, Robert Aldrich).

Salvador Solano

Casa de tolerancia

Nights in White Satin en L’Apollonide no solo alude a un hedonismo gastado de un tiempo de esplendor sino a la experiencia del fin, por la vía del sobrecogimiento. Hemos sido engullidos por lo oscuro pero siempre nos tendremos a nosotros mismos, siempre bailaremos erguidos, aunque nos doblen, un baile lento, sobre las cenizas de nuestros sueños rotos, en los límites de la representación, en los espacios espectrales que se cincelan en las ruinas de lo real.

Manu Argüelles (Cine Divergente)

Detachment

 

Álvaro Peña

Peter Kubelka

Descubrir el cine de Peter Kubelka en pantalla grande, que solo conocía por lecturas cinéfilas, ha sido el tesoro fílmico más grande, con diferencia, que me ha dejado 2012. Su película Arnulf Rainer (1960) es tan universal, tan primigenia, que podría haber sido realizada este año, y la contaríamos como el bombazo de la temporada. La vimos varias veces seguidas en su master class del (S8) Muestra de Cine Periférico, y yo podría haberla seguido observando en bucle hasta el fin de los tiempos. Filmes como éste, uno entre un millón.

Víctor Paz (A cuarta parede)

La cabaña en el bosque

Un juego cruel. Al fondo, una pantalla donde un zombi destroza a una mujer. Delante, hombres de blanco festejando que han conseguido su objetivo, que nadie quede vivo. Imagen que es una dolorosa metáfora de este 2012, donde los hombres de blanco festejan…

Rafael Arias Carrión

Tony Scott

La belleza de este momento, incalculable para mí, me atraviesa por dentro, me desgarra y me hace jirones. Una despedida azul, el inicio del último viaje una vez cristaliza la certeza de que ya no se puede dar nada más a este mundo. Tony Scott está ya junto a Creasy, y nosotros, como Pita, estamos un poco más huérfanos que ayer.

Javi Cózar (Contrapicado; Transit)

Final de Las malas hierbas

Boris Vian podría haber firmado perfectamente el final de este melancólico homenaje al amour fou: «Mamá ¿cuándo sea un gato podré comer croquetas?»

Ismael Marinero

Imagine

Afrika Pseudobruitismus: IMAGINE (David Domingo, 2012)

Daniel de Partearroyo (Cinemanía)

This is gonna make you cream

Roberto Morato

El final de la quinta temporada de Mad Men

Pocas ficciones televisivas han sido capaces de acometer un gesto tan arriesgado como el de Mad Men en su quinta temporada: apartar el foco de su personaje protagonista desterrándolo a una temporada de transición, mientras los demás personajes veían acentuadas sus turbulencias quizá como reacción compensatoria de sus creadores para mantener el magnetismo de la serie. Don Draper (Jon Hamm), casado y empecinado en encontrar la estabilidad matrimonial junto a Megan Draper (Jessica Paré), ha permanecido durante 13 capítulos confinado a un segundo plano salvo momentos puntuales en los que su objetivo se veía amenazado por su propia naturaleza indomable. En el final del último episodio, The Phantom, esa felicidad construida como espejismo queda revocada en una fabulosa escena final que confirma el fracaso del personaje en su propia ficción. Y la vuelta de Don Draper a sus parámetros anteriores no podría estar mejor refrendada: no es casual que sea el tema You Only Live Twice, que Nancy Sinatra compuso para Sólo se vive dos veces, el que acompaña al momento, dando así la razón a los sospechados paralelismos que Draper siempre había presentado para con James Bond (curiosamente, protagonista este año de su propia reinvención, en la notable Skyfall). Mientras pide un Old Fashioned y (probablemente) accede al flirteo mediado que le propone una espontánea, la canción de Sinatra habla de acceder a una segunda vida, la que corresponde al sueño llamado a interrumpir una realidad que parecía domada.

Jordi Revert (labutaca.net; L’Atalante)

El final de El profesor

Edgar Allan Poe resonando en las aulas en ruinos del instituto

Ignacio P. Rico

Comienzo y final de The Deep Blue Sea

Los travellings que abren y cierran la estructura circular de The Deep Blue Sea. Del mundo a la intimidad; de la intimidad al mundo. De la calle a los sueños de la mujer en la ventana; de su mirada perdida a los escombros londinenses.

Carles Matamoros (Transit)

 Hou Hsiao-hsien en Historias de Shanghai

 

Miguel Blanco (Lumière)

Clear Eyes, Full Hearts, Can’t Lose!

El cine nos invita a encontrar nuestro lugar entre las historias y sus imágenes. El relato de este 2012 ha transcurrido en Dillon, Texas, en las cinco temporadas de Friday Night Lights, con Smash, Riggins, Street o Matt Saracen, la educación sentimental, el Coach Taylor y su mujer y el fútbol americano como anclaje emocional con un espacio y una
identidad. Un lugar donde quedarse.

Óscar Brox

Anna

Anna (Massimo Sarchielli, Alberto Grifi, 1972-1975) es el retrato de una mujer y un tiempo, pero también una obra que deja al descubierto las relaciones de poder que se dan entre los directores y su protagonista (una chica de 16 años, embarazada, a la que Sarchielli conoció en una plaza de Roma). Vincenzo, técnico de iluminación del filme, se enamora de Anna, pero ella no solo desaparece de la película —denegando a los directores el permiso para filmar su parto—, también desaparece de la vida de Vincenzo, se marcha sin decir nada, le abandona dejando a su hijo con él. En este monólogo, Vincenzo —que, según Grifi, fue “el único que dio un paso más y se arriesgó a vivir esta historia”— habla directamente a cámara sobre la decepción, las esperanzas rotas, la tristeza, la imposibilidad de cambiar el mundo. Su desgarradora confesión funciona como epílogo desolador de un filme único que, hasta este año, ha sido uno de los secretos mejor guardados de la Historia del Cine.

Cristina Alvarez López (Transit)

La despedida de Kristen Wiig del Saturday Night Live

Porque seguramente es la mujer que más me ha hecho reír en mi vida, la despedida de Kristen Wiig del Saturday Night Live —con el obligado cambio de ciclo en la catedral del humor yanqui— quedará grabada en mi memoria para siempre. El She’s a Rainbow+ Ruby Tuesday interpretado por Mick Jagger y los Arcade Fire no hizo más que rubricar emocionalmente este momento histórico.

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Manuel Yáñez

Spring Breakers

Deseamos tanto que Spring Breakers fuera el tapado de Venecia que acabó por cumplirse. Queríamos hablar tanto de ella que le dedicamos horas entre Tsingtaos, intentando evitar que muriera un momento que creímos irrepetible. No lo fue, y en Sitges pudimos repetir experiencia siendo ya legión. Esa noche cantamos canciones de Britney Spears con una escopeta en la mano, entre amigos, y nos hubiera dado igual que hubiera acabado el mundo.

Nicolás Ruiz (Cineuá)

Corriendo, en Shame

Bach, Fassbender, New York y la cámara.

Sergio Vargas

La proyección de Like Someone in Love en Cannes

En un entorno tan mastodóntico y propenso al espectáculo como es Cannes, donde el cine se sublima tanto como banaliza, Kiarostami te inocula su paciencia y pasión por las imágenes y crea una película extremadamente frágil que invita al más sepulcral de los silencios por miedo a quebrar su inexplicable belleza, sus secretas emociones, las que nos convierten en íntimos de una película.

Sergi Fabregat (Cineuá)

Ensayo final para utopía

La proyección de Ensayo final para utopía, de Andrés Duque, dentro de la Sección Oficial del desaparecido Festival de Cine de Las Palmas. Emoción y temblor.

Alejandro Díaz (Festival de Cine Europeo de Sevilla)

SIDE A (This side): Le temps de l’amour 2:25 (Salvet-Morisse-Dutronc)

“C’est le temps de l’amour/ Le temps des copains/ et de l’aventure/ Quand le temps va et vient/ On ne pense à rien/ Malgré ses blessures.” Un chico y una chica, una playa desierta, un tocadiscos prestado (con el disco favorito de ella) y la voz amorosa de Françoise Hardy. Et in Arcadia ego. Una edad de oro de dos minutos veinticinco. Apenas unos instantes de armonía absoluta en un Edén costero de Nueva Inglaterra y, de súbito, la expulsión del paraíso. Corto espacio de tiempo para llevar a cabo tantos planes, para disfrutar de tan interminable número de cosas aún por hacer. A partir de ahí, Sam y Suzy se pasarán el resto de la película tratando de reencontrarse, de recobrar juntos su Moonrise Kingdom. “¿Acaso no es el Amor un Hércules, Siempre subiendo a los árboles de las Hespérides?” Hay algo revolucionario en la despreocupación de ese baile, en la inevitabilidad de aquel primer beso, algo verdaderamente liberador que le quita a uno, de golpe, unos cuantos años de encima. Porque siempre hubo una chica, siempre una playa…

Santiago Rubín de Celis

David Byrne en This Must Be the Place

Son Pen

Chicle, en Desmadre de padre

José David Cáceres Tapia

El retorno del rey

Presente (“Lo siento mucho”) + pasado (“Me he equivocado”) + futuro (“No volverá a ocurrir”) = La leyenda del tiempo

Israel de Francisco

Captación del amor en The Deep Blue Sea

Los primeros minutos sintetizan no sólo la historia del amor entre los dos protagonistas, sino todas las historias de auténtico amor. Las miradas profundas, el abandono y entrega total de uno mismo al otro,la pérdida de control del cuerpo propio ante la presencia del cuerpo del amado. En una pequeña serie de planos encadenados que se mueven circularmente, Davies capta la maravilla del amor verdadero, los momentos en los que sólo quedan dos. Y, sin salir de lo material, los actores reproducen la trascendencia del tacto, la caricia y la presión de los miembros como forma básica de relación con el mundo.

Borja Vargas