A través de la realidad

Mientras las primeras páginas de la prensa están copadas por noticias de corrupción, paro y traiciones políticas, las referencias a vida extraterrestre quedan relegadas a páginas interiores. Las antaño apasionantes noticias de detectives han devenido una cansina retahíla de burdos espías al servicio de uno u otro partido. Los malos son hombres de negro que no vienen del Más Allá sino que se limitan a recortar presupuestos desde Bruselas… Tal vez por todo ello la animación cinematográfica se aleja parcialmente de la ficción y se orienta hacia la cotidianeidad. Festival amable y tranquilo, que no breve ni falto de profundidad, Animac, en su 17 edición, se orientó este año en tal dirección revisando realidad, conflictos políticos, reflexiones metafísicas, abordaje de enfermedades y promoción de la salud o biografías, así como una revisión de la obra de Theodore Ushev. Aunque difícil de abordar en toda su extensión, la calidad despuntó especialmente entre los cortos, por el impacto visual, por la variedad de técnicas (informática 2D o 3D, photoshop, stop motion, recortables o plastilina…) y, sobretodo, por la capacidad de muchos autores de utilizar estas técnicas tanto para obras surrealistas (Bendito machine IV, J. Malis, 2012), poéticas (The People Who Never Stop, F. Piento, 2012) o juguetonas (Les mots de la carpe, L. Andreae, 2012; Fresh Guacamole, PES, 2012; ganadora del premio de este año), todas ellas efectivas en su objetivo en menos de 4 minutos. En el Petit Animac entre las obras infantiles pero disfrutables por todos los públicos destacaban la oscarizada The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore (W. Joyce, B. Oldenburg, 2012), gran y poético homenaje a la literatura, y The Magic Piano (M. Clapp, 2011).

Habría que destacar un par de invitados de excepción. Por una parte la antaño ilustradora y ahora directora canadiense Michèle Lemieux, cuya Stormy Night (2003) es sencillamente un compendio de los temores y preocupaciones humanas narrado con el tono propio de un cuento infantil. Además presentaba su nueva obra. Here and the Great Elsewhere (2012) en la que recupera aquellas preocupaciones para desarrollarlas con la técnica de la “pantalla de agujas”. Se trata de una técnica que usa las sombras producidas por una luz inclinada sobre un conjunto de agujas (situadas en respectivos tubos de plástico) que asoman, según interese a la directora, de un conjunto de cientos de miles de ellas sostenidas a presión por un marco metálico. La directora va presionando la parte deseada desde la parte posterior para captar stop motion desde el anverso las imágenes deseadas. Invento de Alenxander Alexeieff y Claire Parker en la primera mitad del pasado siglo, desarrollado por Jacques Drouin y seguido por una directora que no sólo permite la pervivencia de una técnica realmente artesanal sino que la dedica a una obra personal que hurga, con ironía, en los rincones del alma humana.

Thedoroe Ushev, por su parte, hizo una master class que resultó ser un repaso de su vida, que enlazó con la presentación de casi toda su obra. Autor audodidacta (Kyustendil, Bulgaria, 1968), Ushev pasa del diseño de carteles publicitarios a la animación para emigrar a Canadá dónde desarrolla su obra fílmica. Basándose en montajes propios del  futurismo o del constructivismo soviético que encadenan imágenes y sonido (Vertical, 2003; Tower Bawher, 2006; Drux Flux, 2008) se gana una merecida consideración por parte del  Canadian Film Board. Recurrirá a poesía visual en Tzartitza  (2006) y triunfa en la animación con una suerte de collage animado, The Lipsett Diaries (en torno a un autor que en los setenta utilizara un montaje atrevido, dinámico, de reconstrucción de la imagen popular y que acabó por suicidarse por falta de éxito). The Lipsett Diaries no sólo revela a Ushev como un autor brillante, capaz de utilizar diversas técnicas sino que, sobretodo, destaca por su capacidad de integrar su uso en el mensaje. Así como la idea de Alexandreiev pervive en la obra de Lemieux, el afán provocativo de Lipsett está presente en la de Ushev. Algo así como si el cine puede pervivir más allá de sus creadores.

En el ámbito central de festival se situó la producción agrupada en torno al lema A través de la realidad, tanto en cortos como en largos. Obras mínimas que arrancan con un clásico (The Sinking of Lusitania, W. McCay, 1918) y analizan situaciones políticas, incluidas reivindicaciones por la libertad de Jafar Panahi (4 breves cortos en diversos estilos), análisis de la pérdida del padre (Father, VV.AA., 2012), obras soporte a diversas terapéuticas, desde el tratamiento de tumores infantiles, a los dolores menstruales (insólito corto turco) a la imagen de los labios genitales o una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria (Velocity, K. Glusiec, 2012).

En cuanto a los largos, Animac recuperó tres obras que entroncaban con el tema del acercamiento a la realidad mediante la animación (La tumba de las luciérnagas, I. Lakahata, 1988; Persépolis, M. Satrapi, V. Paronneaud, 2007; Vals con Bashir, A. Folman, 2008) y añadió cuatro estrenos de desigual interés. A Liar’s Autobiography. The Untrue Story of Monty Python’s Graham Chapman (B. Jones, J. Simpson, B. Timlett, 2012) es una obra realizada a demasiadas manos. Rica en el aspecto técnico, recurrriendo a diversos estilos de animación, esta autobiografía del fallecido Chapman (basada en sus memorias y en su propias lectura) cuenta con la participación en las voces de sus antiguos colegas Terry Jones, Michael Palin y John Cleese pero frente a una avalancha de propuestas visuales carece de la acidez y el ingenio narrativo que caracterizaba al grupo inglés, algo inaceptable si hablamos de los Monty Python.

Alois Nebel (P. Kruzic, 2011) se basa en la novela gráfica de J. Rudis y profundiza en la tristeza social, en la miseria moral de la Checoslovaquia coetánea a la caída del Muro. Tan pulcra como cansina, parece que Kruzic se ha contagiado del ambiente opresivo de la época y, salvo un par de brillantes secuencias en las que la animación adquiere sentido creativo (la alucinación de Alois en el pasillo de su casa, transmutado en tren, la tempestad final) parece limitarse a transportar las imágenes del papel a la pantalla en una narración excesivamente larga.

Mucho más interesante fue Tito on Ice (M. Andersson, H. Ahonen, 2012), alucinada crónica de viaje de un dibujante de cómic, el propio director, que recupera un viaje a través de la post Yugoslavia realizado años atrás con la excusa de la presentación de un comic (Bosnian flat dog). Para ello Andersson se hace acompañar del coautor del libro (Lars Sjunesson)… y de una fabricada momia de Tito. El contraste surrealista entre el delirante trio y los paisajes progresivamente marcados por los rastros de la guerra da lugar a un crónica de un mundo herido. Las triviales entrevistas con autores o editores de comic y fanzine, la presencia ominosa de policía y ejército, las casas destruidas por los bombardeos dan lugar, progresivamente, a una película insólitamente interesante.

Finalmente, Crulic, the Path to Beyond (Crulic, drumul spre dincolo, A. Damian, 2011), que se pudo ver en la Alternativa hace unos meses, resulta ser otra sólida obra sobre la falsa identidad de Europa. Utilizando numerosos estilos, la cinta revisa (con la voz de un muerto) la trayectoria de un rumano muerto por huelga de hambre en una cárcel polaca en la que reivindicaba su inocencia. Tal vez excesivamente centrada en los detalles del tramo último de la vida de Crulic, la obra es una brillante denuncia de una Europa fría e inmoral que mira a otro lado para no buscarse problema alguno y que deja que sus ciudadanos agonicen en medio de trabas administrativas.

Animac concluyó con la presentación de diversas obras nominadas al europeo Cartoon d’Or, entre ellas la triunfadora de este año Oh, Willy (E. de Swaef, MJ. Roels, 2012), una obra sobre un curioso retorno a la naturaleza de un obeso tímido cuya madre muere en un camping naturista, y que se presentó junto a Edmond etait un ane (F.Dion, 2012), otra fuga de la realidad hacia mejores parajes, o la burlona Flamingo Pride (T. Eshed, 2011) con un flamenco hétero que trata de ligar en las orillas del lago dónde se celebra un desfile gay de flamencos.

Consolidado sin duda, yendo y viniendo de la realidad, Animac es, literalmente, una “pieza de resistencia” en un mundo en crisis en la que ingenio, arte y voluntad de crear se dan, felizmente, la mano… hasta el próximo año.