#littlesecretreview

#littlesecretfilm es una propuesta para hacer películas siguiendo unas reglas muy concretas. Las más importantes son: la grabación sólo puede realizarse de un tirón, en un máximo de 24 horas; los diálogos no pueden estar escritos de antemano, sino que surgirán de las instrucciones generales del director y de las improvisaciones de los actores o, cabe imaginar, de la propulsión creativa colectiva del equipo (máximo 10 personas) reunido. Antes del día de la grabación, se puede haber pensado en ello cuanto se haya querido. Y después también, porque la posproducción es  ilimitada. Para meterme un poco en el ambientillo de presión que todo esto supone, voy a aplicar el mismo ejercicio a este texto. Me he autoimpuesto 45 minutos [nota posterior: iba a ser media hora pero ha sido imposible] para escribirlo por completo. Revisión aparte, como la posproducción de los #littlesecretfilms, aunque apenas consistirá en una corrección formal básica. Tengo una idea de la distribución de los párrafos y de los temas a tratar. Pero ya he gastado cuatro minutos y voy a tener que improvisar si quiero alcanzar un número decente de palabras. ¿Cómo evitar la escritura automática en el mal sentido de la expresión, de la que a menudo adolecen los resultados de los #littlesecretfilms?

Uranes (Chema García Ibarra, 2013) es la primera incursión de su director fuera del mundo del corto, que tantas alegrías le/nos ha dado. Cuenta una historia que parece salida de una vieja radionovela de ciencia-ficción, actualizada con los sucesos escabrosos y las palabrotas toleradas (animadas) que espera el público del 2013. Nunca aparece nada fantástico en pantalla, sólo se insinúa por la interpretación del narrador. Extraños objetos ovoides son explicados por la voz del propio director, que también cuenta la complicada vida de personajes con discapacidades o enfermedades degenerativas, exageradas hasta un sensacionalismo bastante tierno. Durante buena parte de su hora de duración, Uranes es un relato literario llamativo y algo caótico. Se siente como la lectura pública de un cuento corto que acaba de ganar un certamen, al que su autor ha decidido añadir imágenes que le sirvan de contrapunto, para distribuirlo por YouTube y poder captar así más lectores potenciales. Las ilustraciones serían sugerencias que aumentarían las posibilidades de significado. Sin embargo, parecen más anteriores que posteriores a lo narrado. Es decir, serían como esas viñetas en blanco que a veces se propone rellenar, con un texto ingenioso, en concursos de dominicales o páginas de Facebook. El ganador se llevaba antes un iPod, hoy un iPad. Chema García sería el que ha estado más fino, el que más se ha adecuado a lo que buscaba el community manager. Entonces, ¿primero ha grabado y luego ha escrito? ¿O se ha paseado con el texto en la mano, buscando localizaciones que ha registrado dentro de las 24 horas establecidas?

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Cuando yo era adolescente, hice algunos cortos con la cámara familiar. Podría venderlos a #littlesecretfilm, porque su grabación no se extendía más allá de una mañana o una tarde. El montaje no era una posibilidad, por lo que la dificultad crecía al tener que grabar todo en secuencia y con la duración exacta deseada para cada corte. Para los argumentos, me inspiraba en películas que había visto hacía poco; pero, sobre todo, me daba una vuelta por mi casa viendo qué se podía sacar de todo ello, enterándome de las horas de disponibilidad de mis padres y de mi hermano, calculando la cantidad de ketchup necesaria y comparándola con la que quedaba en la nevera, para saber si sería suficiente para embadurnarme en sangre. Y también despertaba fotos del sueño de los álbumes. Una de mi padre en la mili servía para montar toda una historia de espionaje y bombas nucleares. Otra de mi yo bebé, para ilustrar un pasado perdido para siempre, pero causa directa de todo lo que sucedía. Uranes, como en menor grado los (en realidad trabajadísimos) cortos de Chema García, da la sensación de haber seguido esta misma senda.

La diferencia es que lo que yo hacía eran pasatiempos de quinceañero, mientras que lo que hace Chema García es mucho más inteligente, consciente tanto del poder versátil del medio cinematográfico como de la ventaja de usarlo con un toque de auténtica ingenuidad. Un equilibrio que, hay que decirlo, no ha logrado prácticamente ninguno de los otros #littlesecretfilms. La gracia de Uranes es que ha sabido calibrar perfectamente la relevancia de un proyecto así, sin exagerarla —las pretensiones, de diverso tipo, en algunos de los otros asustan por su autoimportancia— pero, a la vez, sin quedarse corto y faltar al respeto al esfuerzo y las expectativas. Tras su lúcido arranque a base de fotos familiares, Uranes se desarrolla casi todo el tiempo como una curiosidad, a veces muy divertida, a veces entrañable por lo que el espectador puede reconocer de su propia experiencia y entorno, a veces del todo inquietante. Sin embargo, es en sus últimos 12 minutos cuando Chema García rompe la baraja, desarmando expectativas, cerrando el puzzle y matizando todo lo anterior con un sincero barniz emocional, que une lo malickiano con el videoclip indie patrio y el vídeo doméstico inesperadamente introspectivo.

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Mejor que añadirlas yo, las conclusiones las pueden aportar los comentarios de los espectadores que la han visto por YouTube, su público ideal:

“… tela pero tela…. echarse novia colega pq perder el tiempo haciendo esto… tela, pero tela eh…. hay q estar hecho caldo. pero caldo caldo…” (chuwap);

“benos mal algo interesante…un 10 a este video” (andrieddu71);

“Recomendacion para el director: deja de comer tripis ya,aunque no estes colocao en el momento,eso tiene un desgaste a nivel cerebral…..esta claro” (Kurdo FW); “Menudo narrador…. a este le han contratado por un bocata y una cocacola?” (jorgitobsp).

El intercambio epistolar entre Andres [sic] Ruiz Aranda y Fernando Garrido Juzgado es, sin embargo, el que arroja más luz sobre Uranes:

“pero esto que puta mierda es […] me puedes explicar q tiene de expectacular??” (A. R. A.); 

“que has venido por parte de malviviendo? seguro 😀 y has dicho que puta mierda es esta 😀 jajajjajaa” (F. G. J.); 

“+Fernando Garrido Juzgado si tio no se si es un tipo de cine alternativo o algo pero perder el tiempo en hacer esta basura………….” (A. R. A.); 

“tu me diras ya hoy en dia te encuentras de todo por el youtube ……. la gente ya no se para a pensar si va a ser una mierda o no ya lo hace y listo… en fin aguantando el tiron….entre crisis y mierda por la red esto cada dia va como el titanic de proa contra el fondo del mar…. :D” (F. G. J.).