Esto se acerca al final, pero tratamos de aprovechar cada momento, en el cine y fuera de él. Ayer compartimos la txuleta del Néstor con Manu Arguelles de Cine Divergente, Joan Sala de Filmin y Antonio M. Arenas de Revista Magnolia hablando de lo maravillosa que nos pareció a todos Eden, la última película de Mia Hansen-Løve, y también de Haemoo, donde no encontramos tanta unanimidad. Tomamos una cerveza con José Luis Losa de Cineuropa y recordando Lasa y Zabala, que se proyecta hoy, nos acordamos de que un día Amedo fue Jordi Mollà. Y vimos otras cosas…

Magical Girl (Carlos Vermut, 2014). Sección Oficial

A veces la pieza que falta en un puzle es la que le da cohesión. A veces dos y dos no son cuatro, aunque tu profesor de matemáticas te lo prometa como un axioma inmutable. A veces las buenas personas tienen que hacer cosas malas porque creen que son necesarias. A veces surgen buenos directores de cine en España que hacen películas maravillosas de esas que no quieres que se acaben nunca, con diálogos y personajes tarantinianos pero que con solo dos films en sus espaldas ya tienen un estilo propio, reconocible y envidiable: vermutiano. Directores que se convierten en culto inmediato, por derecho propio. Con una economía narrativa envidiable, donde la cámara se mueve lo estrictamente necesario, que no es mucho gracias a unos cuidados encuadres que hacen de cada plano la unidad de medida perfecta, Carlos Vermut nos cuenta una historia que se desglosa en mundo, demonio y carne, y en la que tienen cabida trucos mágicos, niñas manga (y niñas de fuego) que se están muriendo y quieren fumar y beber gintonics, y que quieren que los españoles se maten entre sí porque lo dice su rey; mujeres que harían cualquier cosa para salvar su matrimonio y su cordura, expresidiarios muy listos y muy crueles que ocultan pistolas en el bolsillo y se guardan venganzas en la manga, o habitaciones cuyo interior no debemos conocer. Porque a veces la pieza que falta en un puzle es la que le da cohesión. S.V.

 62 Festival de San Sebastián Crónica 4 - Magical Girl

Magical Girl, de Carlos Vermut

La voz en off (Cristián Jiménez, 2014). Sección Oficial

La vida rara vez es como uno se la espera. Y a Sofía se le ha ido torciendo como si fuese una cinta de Moebius. Su matrimonio ha hecho aguas definitivamente y además de sus dos hijos tiene que aguantar a su hermana, la separación de sus “viejos”, y los rumores de que su padre fue (o es) un acosador, algo que parecía estar en boca de todos pero que nunca había llegado a oídos de la familia cercana hasta ahora. Si por algo destaca la película de Cristián Jiménez es por la fantástica galería de personajes que logra crear: la hermana con un bebé lactante que fuma y bebe como si no hubiese un mañana; su hijo pequeño que obedece ciegamente a su hermana, mandona como nadie, sin límites conocidos; un amante (bandido, como todos) del que reniega pero al que no puede evitar ceder su cama y su cuerpo; una abuela que se desenvuelve mejor que ella con las nuevas tecnologías; un padre que oculta algún que otro secreto y que no es capaz de ganar a sus hijas al tenis… Buenos intérpretes, la fluidez en los diálogos y lo divertido de algunas situaciones convierten en simpático y entretenido este film chileno, perfecto para un remake francés que seguramente sería menos gracioso. Muy discreta a nivel formal y narrativo, no aporta mucho en una sección oficial con películas de la talla de Magical Girl, Loreak o Eden aunque su honestidad es muy de agradecer frente a otras propuestas en torno al núcleo familiar como la insufrible Silent Heart. S.V.

Negociador (Borja Cobeaga, 2014-15). Zabaltegi

La tercera película de Borja Cobeaga como director puede entenderse como una declaración de intenciones sobre su rol en la comedia contemporánea del cine español: hasta un tema tan controvertido como ETA y el llamado conflicto vasco puede abordarse desde la búsqueda de la risa de una manera natural. Sin duda sus anteriores largometrajes no resultan tan personales, y no solo por el hecho de que ahora escriba en solitario y antes siempre en colaboración con Diego San José, también se percibe en el planteamiento de un film que ha podido hacer con total libertad (según explicaba en una entrevista que publicaremos a mediados de Octubre coincidiendo con el estreno en salas) contando con fieles colaboradores empezando por actores de su máxima confianza. Cobeaga es un cineasta que mira a los clásicos tanto a la hora de estructurar sus historias como en el momento de coger la cámara y decidir la toma o el movimiento más idóneo, y su escritura ahora sí parece estar tan sincronizada, que no hay separación posible entre el guionista y director, es todo uno. Por ello no sorprende, sin embargo, que Negociador sea su película más irregular aún consiguiendo muchos de sus objetivos (entre ellos, claro, hacer reír, pero de verdad), con decisiones que imprimen un riesgo que antes echábamos en falta pero que a la vez le lleva a equivocarse o resultar contradictorio. Lo mejor de Negociador es como empieza y acaba una historia de cierta amargura que señala el camino para el entendimiento entre las personas, hablar como la solución catártica para comprendernos mejor unos a los otros. JD.C.T.

62 Festival de San Sebastián Crónica 4 - Negociador

Negociador, de Borja Cobeaga

Finding Fela (Alex Gibney, 2014). Zabaltegi

Descubrí la música de Fela Kuti hace relativamente poco (unos años) gracias a la recomendación de un buen amigo, y me enganché desde el principio. Temas, largos, larguísimos, con ritmos enérgicos inyectados por unas letras que llaman la atención sobre la realidad social y política que le tocó vivir. Fela Kuti era nigeriano y concibió, por así decir, el denominado afrobeat, fusión de música tradicional africana (yoruba, highlife), jazz y funk. Con Fela no se puede hablar de discos de la manera que se entiende normalmente, pues estos tienen una o dos canciones normalmente que completan un LP (estamos hablando de los años 70-80); y son estas, lógicamente, las que recordamos, escuchamos y cantamos con entusiasmo, con verdadero sentimiento por algo que nos queda muy lejos pero que nos resulta tan cercano a la vez: Shakara, Zombie, Coffin for Head of State, Shuffering and Shmiling, Unkown Soldier. Poder repasar y conocer mejor la figura de este genio es todo un privilegio y más en un marco como el de este espléndido festival. Finding Fela de Alex Gibney (reputado documentalista: Enron: The Smartest Guys in the Room, 2006; Taxi to the Dark Side, 2008, que le valió un Oscar; Gonzo: Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson, 2010) está lejos de ser un documental excelso, pero resulta desde luego muy interesante. Se agradece su habilidad didáctica y que adopta una mirada completa al personaje, evitando la habitual tendencia a la idealización. Tomando como punto de partida el musical de Broadway, Fela! (2010), que prepara el coreógrafo Billy T. Jones, buscando las valoraciones actuales de todo su entorno (impresionante por la variedad), e incluyendo las habituales imágenes de archivo, se conoce a Fela Kuti, esa voz comprometida de verdad con su país, con sus gentes, contra los poderes fácticos, contra los opresores; también a la figura, contradictoria, poderosa y débil, que no es precisamente un ejemplo a seguir, la que defiende que la mujer puede ser presidenta de una nación, pero asegura se debe a su hombre el cual en casa “tiene el derecho de poder darle una patada en el culo”, el de un padre ausente que se casó con hasta 27 mujeres porque así se lo permitían las tradiciones de su pueblo, el que confió en una especie de curandero que a vista de prácticamente todo el mundo que le rodeaba era un fraude y que le costó su encarcelamiento, el que negó continuamente padecer SIDA pero terminó sucumbiendo a esta enfermedad. Y también, naturalmente, al artista, un derroche de intuición, furia y técnica únicos. JD.C.T.

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