Mixtape

Cara A

Tema 01: Eskorbuto – Maldito país

En el avión, junto a la ventanilla y con los ojos entrecerrados, un skineto ronronea agónicamente aferrado a un llavero con una bandera nacional —¿a qué huelen los sueños de un skin?— mientras yo repaso las notas de las películas que van a concurso. Barajas-Adolfo Suárez se ha convertido en un centro comercial donde las niñas monas que iban para ejecutivas pero acabaron currando en un Nespresso se compran ropa pasada de moda en las tiendas Low Cost y perros armados con policías buscan el Top 3 de la amenaza yihadista de la temporada. La peña se lo ha montado bien para sobrevivir a sus propias imágenes…

[…en Eskorbuto: Las más macabras de las vidas (Kikol Grau, 2014) emerge la mierda a chorros de aquellos felices años en los que los hijos mayores de los Alcántara se picaban en los soportales de un estercolero nacional, pero también hay una escritura autoral que atraviesa el choque de los materiales, un metraje encontrado que apesta a pólvora y a guerrilla, al niño triste del tercero que acabó al otro lado de la metadona, niños crueles que coleccionaban cucharillas de plata y ejércitos de los que nadie quiere saber nada. Grau es el historiador incontrolable del olor a orin y de la sangre, el punk que nosotros heredamos cuando escuchar punk ya no entrañaba ningún riesgo y estaban a punto de llegar todos esos imbéciles de Blink 182 y similares…]

Vuelo a Donostia en un avión de papel construido con una portada que anuncia la muerte de Bolinaga y la próxima salida de Bárcenas de la cárcel.

Tema 02: Elliott Smith – Sweet Adeline

Lo del Dock of the Bay es tan sencillo como las grandes empresas suicidas: un grupo de gente quiere compartir cine y música y se ponen a aporrear puertas como si no hubiera mañana. Arriesgan pasta, montan crowdfundings, ganan cómplices, pierden horas de sueño, envían correos, sortean a funcionarios grisáceos que son incapaces de gritar escuchando el XO de Elliott Smith, y finalmente, consiguen un proyector, una sala. Ahí está todo lo que hace falta para que puedas enamorarte de una cierta coherencia, de un cierto rigor…

[…el docu de Elliot Smith, Heaven Adores You (Nickolas Dylan Rossi, 2014), por cierto, pone algunas cosas importantes sobre la mesa, aunque quizá se pierde demasiado en la fascinación ante el intérprete. Hay una cierta melancolía meritoria, bien hilvanada, y ahí está también la música misma en diálogo con una serie de ciudades norteamericanas casi de leyenda, cosa que ocurre casi tangencialmente en…

Tema 03: Juan Antonio Canta – Copla del viudo submarino

…en Patuchas, el hombre de los mil limones (Asbel Esteve, 2014), que intenta reivindicar la figura de Juan Antonio “Canta”, el mártir insomne de la telebasura que ahora pasean las cofradías de la canción surrealista, y así entre ambas piezas se entabla un diálogo seco, el diálogo del artista quebrado y de su muerte. Son documentales/psicofonía, llenos de trenes y trayectos, rodados con mimo, explorando el hueco del malestar creador —los ausentes siempre salen guapos en la foto, respetuosos, amados, prístinos, sin demonio alguno que explique su despedida y cierre—]

Los pasillos del Hotel tienen fotos de Mizoguchi y de Truffaut. Acecha la Historia por todas partes pero rápidamente me recoge Felipe Cabrerizo —el responsable del excelente programa  Psychobeat— y me lleva de ruta vinílica en lo que esperamos al resto del jurado. Antes he coincidido con José Luis Cienfuegos, frente al que he asumido mi deuda intelectual mientras atravesábamos puntos de peaje, carreteras, imágenes compartidas. Llueve sobre Donostia y Cabrerizo me cuenta historias de la ciudad enterrada, exhuma el cadáver lumpen de la niña que se quedó embarazada y salió a navajazos de escena, barbarismo transicional en el que…

 Tema 04: Doctor Deseo – Busco en tus labios

…convivían los sacrosantos guardianes de la Moral y las excepciones, los francotiradores, las peculiaridades, algunos de los cuales seguirán acodados en el sótano del Mesón del Whisky y otros ya decoran habitaciones de memoria, papel pintado y amor prohibido…

[…amor de sensualidades lejanas, mascarada y cabaret  como los que se conjuran en Doctor Deseo – Busco en tus labios (Carlos Iglesias/Xabier Aguirre, 2014), una humilde y reivindicable postal de vuelos adolescentes, de estrategias de la carne y de la música —podría decirse que, frente a otros documentales proyectados, aquí hay una apuesta clara por la fisicidad frente a la mistificación, por el cuerpo que goza o que quiere ser gozado sin pagar peaje en las ataduras del síntoma—. Frente a la mastodóntica We are Twisted Fucking Sister! (Andrew Horn, 2014), que apila metraje para intentar justificar la super-humanidad de los monstruos del metal-glam, a veces es necesario recordar el pequeño encuentro, la mirada concreta, el juego cómplice tal y cómo lo plantean Iglesias/Aguirre].

Cara B

[Como todos hemos leído Alta fidelidad, no hace falta recordar que para abrir la segunda cara de una Mixtape necesitamos un tema demoledor. Algo que sorprenda e invite a seguir escuchando. Así que…]

Tema 01: Chimo Bayo – Así me gusta a mí (feat. Modern Talking – Brother Louie)

La primera intuición del público del Dock of the bay es que acude al cine como el que acude a una fiesta. Es un público mayúsculo, lúdico, público cachondo y de altos vuelos que le pega a la Keler y no paga peaje en tics ni en complejos. Algunos de ellos quedan retratados en las fotos que tira Irene Mariscal con esa luz comunitaria, precisa, como si fueran trescientos amigos que quedaran para entrar a saco en las películas y aplaudir hasta dejarse las manos.  

Hasta el Docky bajaron el sábado tres de los tipos más potentes del panorama periodístico musical patrio —Jero Rodríguez, Joan Pons y Virginia Díaz— para presentar su propia mixtape con lo mejor del programa Cachitos de hierro y cromo. Desde el minuto uno quedó claro que aquello iba a ser un delirio de imagen y música, con el respetable puesto en pie y el reconocimiento de una cierta historia del pop español. Rodríguez, Pons y Díaz son como el Godard de las Historie(s) pero desatados, febriles, provocadores, como si no tuvieran miedo de sacar a la pista al ángel de la Historia.

[Algunos popes de la cosa, rollo Baudrillard con el día cruzado, cargan mucho contra las imágenes del pop y el pop en las imágenes, contra una cierta reivindicación fiestera y liberadora de lo que somos: la prosa carnal de Camela y el misticismo sufí de Battiato, la escritura-Lazarov, la mandanga del Fary y el disco cannabico de Los Planetas. A la contra, el equipo de Cachitos demuestra que hay un enfoque pragmático y más allá de las sectitas: Chimo Bayo entra en los museos y ellos tres salen a hombros de uno de los acontecimientos más divertidos y arriesgados que he visto dentro de una sala de cine].

Tema 02: Jett Rebel – Baby

Mientras escribo estas líneas, Paula Arantzazu Ruiz toma otro avión de papel con destino a Holanda. Allí dicen que lo está petando el protagonista de Who the Fuck is Jett Rebel (Linda Hakeboom, 2014), algo así como  el enésimo enfant terrible rompecorazones y andrógino, niño probeta de perfil de redes sociales, apenas nacido y ya agotado de sí mismo. Paula es una de esas extrañas críticas que no ha sido fagocitada por el narcisismo ni las fiebres del escaparate 2.0, sino que resulta ser una excelente conversadora en lo real, capaz de redactar una nota de prensa, de descifrar a Lacan o de inventarse una ciudad en la que nunca has estado con la misma elegancia con la que Scarlett Johansson ocupa un plano filmado por Woody Allen.

[Jett Rebel no me apasionó pero detecté por ahí un cierto interés por la manera en la que las cosas realmente importantes eran extrañamente maquilladas en un universo en el que la música se empaqueta para ser arrojada contra las audiencias, en lugar de pedir un diálogo con el receptor. La urgencia de la música convulsa está también por otra parte, y creo que Paula también supo mirarlo cuando hablamos de aquella otra película…]

Tema 03 – Antonio Aguilar – Un puño de tierra

[…que nos gustó especialmente, Qué caramba la vida (Doris Dörrie, 2014), la crónica de las mujeres mariachi que van dando dentelladas contra todo por los esquinazos de la Plaza Garibaldi, disparando a matar, dejándose el alma tocando en fiestas, celebraciones, cementerios, escenarios rurales, kilómetro tras kilómetro. Si Jett Rebel se vende más en su muro de Facebook que en las tiendas, las mariachis se venden en el muro blanco y encalado de los camposantos, el público de los cadáveres borrachos del día de los muertos y los “me gusta” de la Santa Muerte. A la Muerte —Patuchas y Elliott Smith lo sabían— le gusta mucho la música y se desliza a toda velocidad por los versos que mastican y arrojan esas mujeres luchadoras, Walkirias de San José Alfredo Jiménez, quemadas y cegadas por el sol de los turistas y los borrachos que quieren su sexo, su voz y su sudor. Pasa el tiempo. Las mariachis mueren y sus fotografías amarillean en los escenarios como amarilleaba también el recorte de prensa dejado sobre la tumba de uno de los Eskorbuto, como amarillea también el cadáver de aquel tipo que se mató en un concierto de Lamb of God dando lugar al correcto thriller documental As the Palaces Burn (Don Argott, 2014)…]

 …como amarillea, también, la pila de discos de la tienda de segunda mano que han abierto a pocos metros del Trueba, donde me pillo un EP de Bowie y una caja destartalada de Mike Olfield —más adelante se dirá el por qué— y pierdo el tiempo hablando con la clientela sobre los conciertos de la ciudad y la gente que anda metida en la música o en el cine…

[…pienso, hablando de cadáveres y volviendo al docu de Argott, que hay una suerte de amargura que nos separa del viejo producto promocional que vendían en los sesenta y los setenta: está claro que As the Palaces Burn no es sino una elegante maniobra para limpiar la imagen del grupo tras el incidente, y ya de paso, sacarse unos dólares con la venta de deuvedeses para coleccionistas, y sin embargo, ahí está la foto del muerto y la duda sobre su mercantilización por parte de todo el puñetero mundo. Las mariachis acudían a cantar a los cadáveres. Estos han acudido a sacarle pasta, que resulta sin duda mucho más actual]

 Tema 04: Mike Oldfield – Family Man

Por la noche tocará The Suicide of Western Culture. En los aledaños del teatro nos hacemos fuertes a base de comida japonesa y vino de la tierra. Se habla mucho del cambio generacional-audiovisual, de la encuesta de la Rockdelux, de las migajas que nos quedan de los temblores textuales. Por la noche, la sociedad guapa de la zona se da cita en la fiesta de clausura en el Dabadaba, que es algo así como el garito berlinés de Donostia, el balcón europeo de la ciudad con sabor a Eno y a Lou Reed. Por los esquinazos oscuros, niñas a-lo-russian-red ebrias de jagermeister y clones ciclados de Jesús Castro se encierran en los lavabos y le pegan a la vida mientras pinchan Linda Mirada y DJ Kigo. En un momento determinado suena Family Man y no puedo evitar una carcajada…

[…aquí la cinta se arruga un poco, el sonido se vuelve algo difuso, pero se puede confirmar que Tubular Bells – The Mike Olfield Story (Matt O´Casey, 2014) me hizo bastante gracia, me llevó de cabeza a los años anteriores a la adolescencia escuchando en bucle Moonlight Shadow, en fin, me obligó a reconocer que el aprendizaje musical es un extraño prodigio turbio y que varios años antes de rondar los garitos del centro pedanteando sobre Massive Attack, Matt Elliott o Sun O))) me papaba el The Songs of a Distant Earth como si no hubiera un mañana. Y llego a la conclusión de que eso precisamente es lo que mola del Docky, que no hace falta ir con pose impostada ni modelo de Alta Costura Pop, sino con las gafas de pasta bien sucias y las ganas de reivindicar una construcción gamberra y decididamente apasionada del existir, un club de fans locos, insistentes, cabezones en la alegría de estar juntos, apenas sin conocerse.

En la tercera copa de la noche, en ese momento crítico en el que los amigos se han perdido o se han marchado a casa, comprendo que aquello es un Festival de cine habitable. Ese es el gran logro de Eva Ribera y de todo su equipo —Iban Lozano, Suso Pérez y todos los demás a los que me dejo en el tintero y a los que pido perdón desde ya por el olvido—: han levantado un Festival que es a la vez una fiesta, una celebración y un refugio.

Después se encienden las luces, se retorna en la procesión de los Torpes y los que guardan secretos, se duermen tres horas en el regazo del sueño de los que quisieron ser culpables y se intenta regresar a la paz del cementerio cotidiano. Pero no se puede. Simplemente, no se puede. La casa ha quedado atrás, ardiendo. No importa que en el avión nos chuten una versión descafeinada del Don´t Look Back in Anger. La belleza ha quedado atrás. Hasta la próxima mixtape. Hasta la próxima confesión.

Ustedes ya lo saben: una mixtape es una confesión que escribe la película que no será rodada nunca. Por eso tenemos que inventarlas. En una pantalla de Donostia, por ejemplo].