Allá por el año 2013 el Festival de Sitges presentaba Insidious 2, la esperada continuación de aquel sleeper que en el año 2010 sacudió al propio certamen grabando a fuego el nombre de su realizador, James Wan. En dicha ocasión, el director de origen malayo no pudo asistir ya que se encontraba inmerso en el rodaje de A todo gas 7. En su lugar acudió su inseparable compañero, Leigh Whanell, un tipo modesto, humilde, cercano, que ha permanecido en un cierto anonimato crítico pese a ser un bastión fundamental en la construcción de películas como Saw, Silencio desde el Mal, o la propia Insidious. Porque si Wan es el artista que alumbra y da color a estas creaciones, Whanell podría ser el arquitecto que pone las vigas, la mente que establece las bases teóricas para que James Wan pueda embrujarnos con sus imágenes. Y de esa mezcla emergen los dos grandes renovadores del cine de terror contemporáneo. Ahora, aprovechando el estreno como realizador de Leigh Whanell con Insidious 3, recuperamos estas breves reflexiones que arañamos al talento australiano.

—Queríamos empezar hablando del pasado, hablando de sus primeros proyectos con James Wan.

—Claro, lo primero que hicimos juntos fue Saw. Es algo que surgió de la desesperación. Nos conocimos en la Escuela de Cine de Melbourne, y como muchos otros estudiantes de cine, cuando acabamos en la escuela, descubrimos lo que representaba de verdad el mundo real. Nos dimos cuenta que hacer películas no era nada fácil. Éramos jóvenes e ingenuos y nunca pensamos en lo duro que iba a ser. Teníamos veintipocos e intentábamos llevar a cabo guiones que necesitaban mucho dinero, demasiado. Es muy duro hacer películas en Australia, y todavía más duro hacer películas de terror allí. Así que cuando cumplimos 25 tiramos la toalla y decidimos escribir algo que pudiésemos rodar nosotros mismos con 10.000 dólares y nos surgió la idea de Saw. Después el corto se convirtió en película, y después de eso hicimos Silencio desde el mal.

—¿Saw se planteó desde el inicio como una saga o es algo que surgió a raíz del éxito de la primera película? ¿Hasta qué punto se implicó usted en la escritura y en la producción de las siguientes entregas?

—No pretendíamos que Saw fuera una saga. No teníamos ni idea de que Saw se convertiría en una tarjeta de presentación de ese calibre. Pensábamos que sería, «¿Qué tal? Encantado de conoceros, ¿Qué cortometraje habéis hecho?» No creíamos que fuese a verlo nadie y menos aún que nos pidiesen hacer una película partiendo de él. Nunca pudimos imaginar que se convertiría en un fenómeno de culto. ¡Hablaron de Saw en Los Simpson, en Los Soprano, South Park, A dos metros bajo tierra, en Sexo en Nueva York! No podíamos haber previsto algo así. En definitiva, no fue algo planeado. James no dirigió ninguna de las secuelas, yo escribí solo las tres primeras, lo suelo llamar mi “trilogía corta”, es “la trilogía Whanell”. Incluso Jigsaw muere al final de mi trilogía. A nivel personal me gusta fijarme en la saga como esta trilogía.

—Con la continuación de la saga a partir de ahí, ¿Aportó usted ideas o simplemente estuvo conforme con el desarrollo posterior sin intervenir de ninguna forma en el proceso creativo?

—Lo cierto es que no estuve muy involucrado. Estaba trabajando en otros proyectos y no tenía tiempo para ello. Deposité mi confianza en el trabajo de los productores y de los nuevos guionistas. Patrick [Melton] y Marcus [Dunstan] eran grandes admiradores de la saga, así que sabía que harían lo correcto.

—Sus guiones tienen muchas referencias al cine de terror clásico, y a grandes sagas de terror. ¿Revisa mucho material antiguo a la hora de escribir? ¿Cómo se plantea la escritura?

—Trato de mantener mis influencias algo apartadas en mis pensamientos sin preocuparme demasiado para no acabar esclavizado por ellas. Sí trato de que me guíen. Por ejemplo, escribí un guion de ciencia-ficción y vi películas míticas del género: Blade Runner, las dos primeras Alien… Para mí Alien, el octavo pasajero y Aliens el regreso son dos obras maestras, y realmente estudié esas películas, pero no para copiarlas, sino para utilizarlas como inspiración.

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—¿Cuando escribe busca renovar el género yendo un poco más allá, como ha hecho en Insidious, por ejemplo?

—Sí, me gusta pensar que intento crear algo que la gente no haya visto antes. Partir de un género con las bases muy marcadas, y darle un pequeño giro. Hay gente que hace películas completamente originales, gente como David Lynch, por ejemplo. James y yo desde siempre hemos intentado partir de temas clásicos y darles un aire nuevo.

—¿Qué elemento cree usted que debe estar presente en un guion de terror para que funcione, para que llegue a la audiencia?

—Esa es una pregunta muy difícil, porque no puedes hacer nada que garantice el éxito. Si supiese algo que garantizase el éxito escribiría un libro “Como garantizar el éxito” y ganaría mucho dinero vendiendo ese libro [Risas]. Es algo muy impredecible y especialmente trabajando con películas, porque tienes que trabajar por adelantado, me explico. Si escribes una película, y tienes la suerte de que llegue a rodarse, y que después se estrene, pueden pasar fácilmente dos años desde que comenzaste a escribirlo, así que cuando lo estás escribiendo, tienes que pensar qué le va a interesar a la gente dentro de dos años. ¡Lo que necesitas en realidad es una bola de cristal! [Risas] En términos de crear un guion exitoso para una película de terror, los fans demandan originalidad. El terror es un género canibalístico, se alimenta de sí mismo. Ves películas de zombies, o películas de casas encantadas, y a veces es una sensación de repetición, y piensas, ¿Qué será lo próximo que pueda atravesar esa barrera? ¿Cual será la próxima “película de terror”? A veces envidio a los cineastas de los setenta. Aparecía algo como El exorcista y era un terreno inexplorado. Hoy en día todo el mundo ha visto de todo, y es muy difícil dar con algo nuevo, pero de repente ves una película como The Human Centipede, y piensas que es posible hacer cosas nuevas. Aunque quizá sea muy extrema para audiencias mayoritarias, sigo pensando en que hay posibilidades para innovar en el género. La pregunta es ¿Quien y cuando lo hará? ¿Seré yo? James y yo lo intentamos con Saw e Insidious. Ahora quiero escribir algo que yo mismo pueda dirigir y me gustaría que fuese algo verdaderamente diferente.

—En su blog, hablando del proceso de escritura de Silencio desde el mal, comentaba que los estudios siempre buscan ceñirse a unas reglas en el género para asegurar que el público vaya a ver l
as películas, y usted opinaba que lo que el público quería era que le diesen sustos, y las películas que ha hecho usted con James Wan son relativamente sencillas, que funcionan con unos códigos muy simples, ¿Qué puede decirnos sobre ello?

—Sí, generalmente intentamos que la película se desarrolle en un marco coherente, pero con Insidious lo que nos gusta es que en realidad no hay reglas, como lo que hicimos en la secuela, que tenía viajes en el tiempo, ese “otro mundo” nebuloso… pero sí, es duro lidiar con los estudios como escritor cuando empiezan a hablarte de reglas, códigos…

—En Insidious partía de un material muy concreto que eran las casas encantadas, como en Poltergeist por ejemplo. En la segunda parte, ¿Cual ha sido su mayor influencia, o qué ha querido abordar?

—En Insidious 2 hemos estado más inspirados por El resplandor o películas como Rojo oscuro de Dario Argento, cruzando un poco varias referencias. James y yo queríamos verlo como un thriller doméstico sobrenatural. Ya no se trata de una casa encantada, es una familia que se está desintegrando. Pero creo que no está influenciada por esas otras películas tanto como por la propia Insidious, que se ha convertido en una referencia muy real para nosotros, dado que teníamos que conservar cierta coherencia con el universo creado por aquella.

Entrevista realizada en Sitges, en octubre de 2013