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La Ciencia-Ficción del 2013

El 2013 ha sido un año especialmente fecundo en lo que a obras encuadrables en el género de ciencia-ficción se refiere, las cuales han incidido especialmente, tenga que ver o no con la difícil situación que atravesamos desde hace ya demasiado tiempo, en resaltar el factor humano en un entorno tan hostil para nuestra supervivencia como es el temido futuro post-nuclear.

El hobbit. La desolación de Smaug

Que Peter Jackson quedó atrapado en la Tierra Media resulta tan evidente como que su carrera no ha sido la misma tras visitar, exitosamente, los mundos fabulados por el inmortal J.R.R. Tolkien. En su quinta visita a este universo vuelve a poner en valor su condición de contador de historias, con un desmesurado largometraje que condensa nuevamente todas las virtudes y defectos...
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A propósito de la imagen

El último trabajo del director danés Nicholas Winding Refn pasó sin pena ni gloria por Cannes 2013 para encontrar afortunadamente en la pasada edición del Festival de Sitges su caja de resonancia adecuada. Magistral relectura del cine de la venganza modelo Asia llevado a sus máximas cotas de estilización y simbolismo, nos encontramos, sin lugar a dudas, ante uno de los grandes títulos del año que termina.
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Gravity

El último trabajo de Alfonso Cuarón, precedido por unas críticas ditirámbicas allí donde se ha estrenado, vuelve a hacer gala tanto de su maestría para narrar en imágenes como del hondo humanismo con que concibe sus personajes, articulando una experiencia espacial de un dramatismo y verosimilitud tal que ningún espectador quedará indiferente.
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Las brujas de Zugarramurdi

Alex de la Iglesia no pasa por su mejor momento creativo, lo que no deja de ser una lástima al referirnos a uno de los cineastas más interesantes del cine español contemporáneo. Su última película vuelve a pecar de irregular y dispersa, pero al menos recupera parte del cariño por el género fantástico que alimentaba sus primeros (y mejores) trabajos.
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El último Bertolucci

Pese al ostracismo al que parecía inevitablemente condenado, Bernardo Bertolucci aún tiene mucho que decir. Tras nueve años en el dique seco su nueva película viene a recordarnos, por si cabía alguna duda, la vigencia del cine del maestro italiano, que con sus últimos trabajos ha conformado una etapa ciertamente estimulante de su filmografía, no tan alejada de sus obras mayores como pudiera parecer en una valoración superficial.
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Trance

Danny Boyle vuelve a demostrar porque es uno de los directores más imprevisibles del panorama cinematográfico actual con su nuevo trabajo, arriesgando de lo lindo con un thriller urbano y alucinatorio que conjuga con acierto a Hitchcock y Lynch, Rembrandt y Goya, esteticismo y violencia. Tras su multi-oscarizada pájara, un esforzado intento por repetir el éxito y los fastos de Londres 2012, Boyle vuelve por los fueros genéricos que reportaron a su filmografía dos de las mejores títulos del fantástico de la década pasada.
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El gran Gatsby

Los intereses creativos de Baz Luhrmann le abocaban a encontrarse con Jay Gatsby, como finalmente ha sucedido. La película resultante recupera con gusto y pasión por el detalle los tópicos más representativos de una época a la que se mira con fascinación, pero vuelve a poner de relieve las limitaciones del cineasta cuando de abordar el conflicto dramático, más allá de la encendida sublimación de lo amoroso, se trata.
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Baz Luhrmann

El cine de Baz Luhrmann genera reacciones encontradas tanto en el crítico como en el espectador, lo que constituye la evidencia más destacable de la libertad con que concibe sugestivos artefactos fílmicos a mayor gloria de artificio, colorido y romanticismo exacerbado. Ahora que su última propuesta acaba de inaugurar el mismísimo Cannes 2013, es un buen momento para reflexionar sobre las constantes de una obra interesante por plasmar de manera sumamente ilustrativa las contradicciones inherentes a la postmodernidad.
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Iron Man 3

La tercera entrega de Iron Man es la primera película de Marvel Studios en ver la luz tras el monumental éxito de Los Vengadores, de ahí el interés por constatar si Shane Black, en sustitución de Jon Favreau, se mostraba capaz de marcar distancias tanto con esta como con sus dos precedesoras.
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Los amantes pasajeros

El último trabajo de Pedro Almodóvar ha vuelto a generar la polémica de rigor, cuando apelando a su propia naturaleza cinematográfica y dejando de lado cansinos ajustes de cuentas, no pasa de ser un inofensivo divertimento que si algo constata es hasta que punto la evolución fílmica del director manchego le ha alejado, inevitablemente, de la genuina provocación de sus primeros (y celebrados) trabajos.
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La Jungla: un buen día para morir

La quinta entrega de Jungla de cristal constituye un ejemplo sintomático de ese producto fast food destinado a saciar el hambre de estímulos primarios de los espectadores menos exigentes, que son legión, haciendo un flaco favor a sus ilustres precedentes, en especial al díptico firmado por ese añorado autor del cine de acción llamado John McTiernan. Aburrida, burda y a la postre ridícula, una decepción en toda regla que convierte por comparación a su inmediato precedente, La Jungla 4.0, en modelo a seguir para futuros desvaríos de Bruce McClane Willis y compañía.
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El vuelo (Flight)

El último trabajo de Robert Zemeckis supone una oportunidad de oro para acercarnos a la particular manera de entender el cine de un cineasta especialmente dotado para expresarse a través de las imágenes, ya sean estas grandes o pequeñas. En El vuelo (Flight) pega la cámara a un piloto alcohólico que, tras sobrevivir a un espectacular accidente de avión, vivirá su particular descenso a los infiernos en pos de la aceptación de sus pecados, que son los de la bebida.
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Como cada viernes por la tarde

“Los recuerdos de su niñez, de camino al cine. Las vivencias con sus amigos, de camino al cine. Los amores y desamores, del camino al cine…” Víctor de la Torre contribuye a la sección de opinión de ‘Miradas de Cine’ con una reflexión sobre el declive del cine en las salas comerciales de exhibición, a través de una historia elegiaca que tiene mucho de retrato generacional, de retrato del fin de una manera de concebir el mundo.
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Cine comercial de calidad

Heroísmo para tiempos de crisis En épocas tan inciertas como la que nos ha tocado vivir, con el suelo que creíamos sólidamente asentado bajo nuestros pies oscilando peligrosamente, resulta habitual que surjan p...