Nacido hace poco más de cuarenta años en las afueras de Los Angeles, Paul Thomas Anderson es uno de los cineastas, director-guionista, más asombrosos del cine contemporáneo: empezó su carrera con Sidney (Sydney / Hard Eight, 1996) a los 25 años y ha conseguido, hasta la fecha, componer una obra (cinco largometrajes y diversos trabajos en otros formatos) considerada ampliamente por especialistas y espectadores como fuera de lo común. El estudioso (y entusiasta seguidor) de su cine José Francisco Montero, habitual colaborador de Miradas, ha escrito este monográfico de 240 páginas publicado recientemente por Akal, en su colección de cine, del cual avanzamos a continuación el capítulo de presentación y el índice de contenidos.

Presentación

En poco más de dos decenios, desde sus primeros trabajos juveniles en el cortometraje hasta hoy, la obra de Paul Thomas Anderson ha adquirido unos méritos que no desmerecen de la de otros cineastas con trayectorias más dilatadas. Este trabajo es un primer acercamiento a la obra de Paul Thomas Anderson, que por supuesto habrá de ser ampliado con los años y el desarrollo de la carrera del realizador, sumándose otras aportaciones críticas, en la actualidad muy escasas, al menos en cuanto a estudios globales de su carrera se trata.

Como consecuencia, la escritura de este libro ha supuesto el estimulante reto de internarse en un territorio hasta cierto punto no hollado, al menos en cuanto a la intención de ofrecer una visión general de su cine: el objetivo de este volumen no es otro que trazar los principales rasgos de lo que constituye hasta ahora la trayectoria cinematográfica de Paul Thomas Anderson. No obstante, en el momento de abordar un estudio sobre la obra de un cineasta tan joven como el que nos ocupa, el carácter aún inconcluso de ésta impone unos condicionamientos inevitables. De este modo, en el libro que el lector tiene en sus manos las consideraciones de carácter general se han procurado tratar teniendo en cuenta que éstas irán siendo matizadas por la futura obra del realizador, aunque sin obviar las constantes temáticas y estilísticas que ya son muy apreciables en su filmografía, así como la evolución que han conocido a lo largo de la misma. En este sentido, si el gran valor del cine de Anderson, en mi opinión, reside en la complejidad y sutileza de la elaboración formal que hay tras él, en la riqueza de significados y alcance emocional de sus componentes estilísticos, este trabajo se marca como uno de sus objetivos prioritarios rendir justicia a este rasgo sustancial de su cine —que en definitiva no es otro que la coherencia entre los componentes temáticos y los medios expresivos que le dan forma, deviniendo ambos inseparables—, destacando las características esenciales de aquél y qué valor y sentido adquiere en cada uno de sus filmes.

Este volumen está dividido en cuatro secciones: en la primera —Apuntes de una trayectoria— se efectúa un recorrido por las circunstancias biográficas de Paul Thomas Anderson, recorrido muy somero —de otra forma sería ridículo, tratándose de un cineasta aún muy joven; este es un trabajo que en buena medida aún tiene que hacer él mismo—, así como, sobre todo, se traza un acercamiento a algunos factores que han definido la labor de este autor —la importancia de la escritura de los guiones de sus películas tanto en vías a la creación de su mundo personal como a su entrada y asentamiento en la industria del cine, la relevancia de la dirección de actores, la influencia de su cinefilia temprana así como de algunos realizadores en concreto—. En la segunda —Estaciones e itinerarios— se reseñan tanto las condiciones de producción como las particularidades de cada una de sus películas, así como su aportación a una trayectoria que se ha caracterizado, por el momento, por su ligazón interna y sus frecuentes nexos de continuidad. Los dos cortometrajes más importantes dirigidos por Anderson, The Dirk Diggler Story (1987) y Cigarettes and Coffee (1993), realizados antes de su debut en el largo con Sydney (Hard Eight. 1996), son tratados por separado. Respecto a sus otros trabajos en pequeño formato, se hace una somera referencia a ellos en virtud de su vinculación con alguno de sus filmes: Flagpole Special (1998), por ejemplo, es simultáneamente una consecuencia de la escritura del guión de Magnolia (1999) y un ensayo de la caracterización de un personaje de esta película, Frank T. J. Mackey, interpretado por Tom Cruise; Couch (2002) nace como consecuencia directa de la colaboración entre director y actor protagonista, Adam Sandler, en Embriagado de amor (Punch-Drunk Love. 2002); SNL Fanatic (2000) surge de la admiración del director por el conocido programa de televisión Saturday Night Live, así como The Jon Brion Variety Show (1999), una serie de episodios piloto para el canal de música VH1, deriva de la colaboración entre el director y el que se ha constituido como principal compositor a lo largo de su carrera, Jon Brion, además de otros músicos afines a ambos. En la tercera —Tradición y modernidad— se examina cómo la obra de Anderson adquiere algunos de sus rasgos más distintivos en la relectura desde unos presupuestos muy personales de una determinada y heterogénea tradición cinematográfica —y en particular de algunos géneros con un peso específico en algunas de sus películas—, situando su cine en la confluencia de un pasado glorioso y su reelaboración plenamente actual. En la última y más extensa —Recurrencias y variaciones— se desarrolla un recorrido transversal por la filmografía de Anderson, destacando las constantes argumentales y estilísticas de su obra, su eventual evolución, y sobre todo la imbricación entre ambas.

El peor cine y el mejor comparten algo: ambos nos empujan a la calle, a la vida; en el primer caso se trata simplemente de una huida, del deseo de escapar de la sala de cine en que estamos perdiendo el tiempo, de la necesidad de reencontrarnos con una realidad más estimulante. El buen cine, por otro lado, como cualquier manifestación artística valiosa, no vale de mucho si no llega a formar parte de nuestras vidas, de nuestra forma de relacionarnos con los demás o con nosotros mismos, si no se incardina de forma íntima y duradera a nuestra forma de estar en el mundo. Para el autor de estas líneas, esto es lo que ocurre con el cine de Paul Thomas Anderson. Mi deseo, pues, será analizar en las páginas que siguen sus filmes con un rigor que obviamente no excluya la valoración personal.

Índice

Agradecimientos

Presentación

I. APUNTES DE UNA TRAYECTORIA

  • Sobrevivir al éxito
  • En El Valle de San Fernando
  • Ernie Anderson y el mundo del espectáculo
  • Un autodidacta
  • Paul Thomas Anderson y su generación
  • El poder está en el escritor
  • Cine de actores, cine de personajes
  • El magisterio de algunos cineastas
    • Robert Altman
    • Martin Scorsese
    • François Truffaut
    • Jonathan Demme
    • David Mamet

II. ESTACIONES E ITINERARIOS

  • Los primeros pasos
  • Entrando en la profesión
  • Un debut accidentado
  • Una segunda oportunidad
  • Grandes ambiciones
  • Un cambio de rumbo
  • Un salto adelante al pasado

III. TRADICIÓN Y MODERNIDAD

  • Western negro
  • Un género en los márgenes
  • Comedia romántica y cine abstracto
  • Una mirada terrorífica a América

IV. RECURRENCIAS Y VARIACIONES

  • Firmado: p. t. anderson
  • Un lugar en el mundo
  • Culpa y redención
  • Ángeles y demonios
  • En busca de la armonía
  • Violencias subterráneas
  • Representación y simulacro
  • Al otro lado del espejo
  • Trayectos narrativos
  • Tan lejos, tan cerca

El futuro que dejamos atrás. A modo de epílogo (que es también otra introducción)

Biofilmografía

Bibliografía