El suplantador

Si revisamos las tres primeras temporadas de Perdidos fijándonos en los saltos temporales hacia el pasado, pronto descubriremos que casi todos los personajes protagonistas cargan con fuertes complejos edípicos. La mayoría son hijos de padres autoritarios o que, de un modo u otro, influyeron de una forma excesiva en sus vidas y en sus decisiones. El personaje de James «Sawyer» Ford (Josh Holloway) es quizás el ejemplo más emblemático y uno de los personajes clave para entender el entramado psicológico de la serie basado en la necesidad de superación del pasado de casi todos los personajes.

Dibujado como un egoísta, gruñón e interesado, durante la primera temporada, Sawyer es uno de los pocos personajes que sufre una evolución paulatina, nada agresiva o tendenciosa, propiciada sobre todo por su relación con Kate Austen (Evangeline Lilly), primero, y con Juliet Burke (Elizabeth Mitchell) durante la quinta temporada. Es por ello que a menudo aparece como el niño herido que fue abandonado por sus padres, y dado que ambos se suicidaron por culpa de un estafador llamado precisamente Sawyer, de quien suplantará su personalidad, que necesita el amor que nunca tuvo en su infancia.

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Así las cosas, la función de Sawyer en el desarrollo dramático de la serie vienen a intensificar la incertidumbre sobre la verdadera naturaleza de los supervivientes. Dado que el niño-víctima se convirtió de mayor en hombre-agresor, adoptando la exacta personalidad de su propio verdugo, los guionistas de la serie aprovechan esta ambigüedad para reforzar un relato dominado por la duda constante. ¿Quiénes son los buenos? ¿Los supervivientes o los otros?

En este sentido, no es de extrañar que el personaje de Benjamin Linus pudiera considerarse como el verdadero antagonista de Sawyer. Ambos cargan con heridas similares aunque sirven a dos comunidades opuestas, a menudo enfrentadas, y, en consecuencias, rinden cuentas a dos líderes también distintos. Su cercanía con personajes como Kate Austen, asesina buscada por la ley, acrecientan el trabajo de la duda sobre la naturaleza de los supervivientes.

De este modo, bondad y maldad se dan de la mano en la historia de distintos personajes. En el caso de Sawyer esta convivencia es francamente extraordinaria. Pudiendo en apariencia parecer el digno sucesor del héroe diurno encarnado por Jack Shepard (y de hecho adopta sus funciones una vez que el doctor abandona la isla), es utilizado no obstante para reforzar las tramas melodramáticas de la serie. Como lo demuestra la última secuencia de la temporada cinco en la cual, en un intento fallido de salvar a Juliet antes de ser engullida por la fuente electromagnética que no ha sido correctamente detonada por Jack, Sawyer confiesa su terror a perderla. Y lo hace tan solo con la mirada.