Las comparaciones entre las desventuras de Mildred Pierce en versión largo dirigido por Michael Curtiz y miniserie de Haynes pueden ser odiosas… o no. Todd Haynes, eso sí, se muestra encantado de su trabajo.

—¿Cómo surgió el proyecto de Mildred Pierce?

—Jon Raymond me hizo llegar la novela. Por supuesto, yo conocía la película de Michael Curtiz, Almas en suplicio (1945), pero no había leído la obra de Cain. Automáticamente surgió en mí la necesidad de desarrollar esa novela.

—¿Tal vez por que vio a una mujer atrapada por su condición sexual, un tema recurrente en su filmografía?

—No puedo evitarlo. Muestran muy bien las limitaciones que la sociedad nos impone a todos, y no sólo a las mujeres. Quería analizar los peligros de las fantasías de la clase media, como la ascensión social, que ya estaba muy anclada en los años veinte.

—¿Cómo fue dar el paso a la pequeña pantalla?

—Fue agotador. Nunca había trabajado tanto en mi vida. Fue como rodar tres películas a la vez.

—¿Contó con más facilidades que en el cine?

—Cada medio tiene sus limitaciones, pero el equipo de producción de HBO es fantástico: reproducir el Los Ángeles de los años 30 en Nueva York con la simple ayuda de unas palmeras te da idea de lo duro que se trabaja en televisión.

—¿Considera Mildred Pierce como el más clásico de sus trabajos?

—Mi idea al desarrollar Mildred Pierce como una miniserie fue completamente diferente a la que tengo al dirigir una película. Mis filmes tienen un público muy concreto. Los espectadores de cine saben lo que van a ver cuando pagan una entrada por una de mis películas; los telespectadores, no. Evidentemente, eso afecta al tipo de narración.

—Se ha acusado a la serie de falta de ritmo. ¿Entiende las críticas?

—Puedo comprender que el referente fílmico de Michael Curtiz es muy poderoso, pero no era nuestro deseo hacer una versión de Curtiz, sino una adaptación de la novela original de James McCain, que contiene, en mi opinión, elementos mucho más revolucionarios que la película. Es una novela sin elementos pulp. Tenga en cuenta que Almas en suplicio se rodó justo después del gran éxito de Perdición (Billy Wilder, 1944) y eso condicionó su guión.

—Todo el componente de femme fatale de la Mildred Pierce encarnada por Joan Crawford ha desaparecido en la piel de Kate Winslet… ¿Cree que el noir era en realidad una elipsis narrativa para mostrar la culpabilidad del disfrute sexual de Mildred?

—Interesante. Es obvio que hoy día, sobre todo trabajando para cadenas de cable, puedes filmar desnudos con mucha más libertad de la que tenía Michael Curtiz. En realidad el film noir en Curtiz era una metáfora para describir la complejidad de los sentimientos de los personajes. Creo que al convertirlo en un film noir se perdía la esencia de la novela, es decir, la historia de amor/desamor entre una madre y una hija.

—Cita a Fassbinder y al fotógrafo Saul Leiter como influencias fundamentales de la estética de la serie. ¿En qué aspectos?

—La película está llena de planos en los que los personajes se ven reflejados en espejos, cristales, retrovisores… para mí, eso es totalmente Fassbinder; sobre Leiter, solo tienes que observar sus fotografías y pinturas: los colores y los encuadres son maravillosamente originales.

—La historia se desarrolla a caballo entre la Gran Depresión y el New Deal, y de hecho la política está muy presente en la serie. ¿Hubo un intento de asociar aquel momento histórico al actual?

—No, pero es imposible que uno se aísle de lo que está ocurriendo en el momento en el que trabaja. De hecho, desde que empezamos la serie hasta que la acabamos todo empeoró.

—¿Cuál es su opinión acerca de la labor de Obama? ¿Se siente decepcionado?

—En cierta manera, sí. No tengo la sensación de que haya conseguido que paguen los culpables de la crisis. Dicho lo cual, también es cierto que tiene la peor oposición que nunca jamás ha tenido un presidente en EE.UU.

—Su madre murió durante la postproducción…

—No solo la mía, sino la de otros miembros del equipo. Fue muy duro montar una serie sobre la figura materna y que ocurriera eso. Sobre todo la recuerdo en noches como las de las nominaciones a los Emmy. Eran el tipo de cosas que le encantaban.

Entrevista realizada por teléfono en Junio de 2011