Kang y Kodos, aburridos del lento juego del partido de baseball que precede al especial de Los Simpson, aceleran el tiempo, creando un agujero negro que absorbe el Universo —incluso a Dios, quien se agarra desesperadamente a los bordes del fotograma—. Al quedar la pantalla en blanco, dejan una nota que anuncia el especial de Halloween.

Este especial comienza con la historia titulada B.I.: Bartificial Intelligence, que como se puede comprobar por su título es una versión libre de aquel proyecto frustrado de Stanley Kubrick que posteriormente dirigiera Steven Spielberg: A.I. Inteligencia artificial (Artificial Intelligence: AI, 2001), basada en el relato corto de Brian Aldiss Los superjuguetes duran todo el verano (Supertoys Last All Summer Long, 1969). Después de un accidente tras una travesura, Bart cae en coma y es sustituido por un niño-robot. Pero al despertar de él, surgirán en Bart los celos ante su nuevo «hermano». Paseando por el zoo encontramos un diálogo de lo más hilarante: al decir Lisa que le dan pena los animales enjaulados, Homer le dirá: “Lisa, el zoo les abre un nuevo mundo a los animales. En libertad nunca habrían sabido lo que es el aburrimiento, la obesidad, la falta de objetivos… o sea, el sueño americano”. Bart logrará convertirse en un transformer al ser abandonado en el bosque y encontrarse con un grupo de robots abandonados, a los que les robará parte de sus componentes para tomar cumplida venganza sobre su sustituto. Pero todo era una pesadilla de Homer… quien realmente «solo» estaba poseído por el demonio.

La segunda historia, Survival of the Fattest (La supervivencia del más gordo), será uno de los episodios más aburridos y vacíos mostrados en todos los especiales de Halloween hasta ahora emitidos, ya que tan sólo contendrá una cacería humana organizada por el señor Burns, de la cual el único superviviente será Homer —salvado en última instancia por su esposa, armada con una simple sartén—, resultando ser una parodia de la novela de David Osborn Temporada de caza (Open Season, 1974).

En la última de los relatos, I’ve Grown a Costume on Your Face (Me he disfrazado por la cara) —cuyo título hace referencia a la canción I’ve Grown Accustomed to Her Face, perteneciente a la banda sonora de la película My Fair Lady (Id., George Cukor, 1964)—, se celebra el concurso anual de disfraces de Halloween en Springfield, donde resulta ganadora una bruja real, la cual tras ser eliminada por no ir verdaderamente disfrazada maldice a todos los vecinos de la ciudad a convertirse en aquello de lo que se han disfrazado. Maggie, al ir disfrazada de bruja, es la única que puede invertir el hechizo, pero convertirá a todos en chupetes, terminando el especial con la sintonía de la serie de TV Embrujada (Bewitched, 1964-1972).