Experimentos musicales

1.- Prólogo

Todo comienza con el proyecto La Blogothèque (http://www.blogotheque.net/), web musical creada por Chryde en la que buscaba crear un espacio diferente, un lugar en el que el concepto de compartir y transmitir música fuera distinto. Ahí, Mathieu Saura, artísticamente conocido como Vincent Moon, encontró su sitio. Deseando el poder filmar música de una manera nueva, experimental, no sujeta a lo comercial, Moon llegó a la web de Chryde invitado por éste para que dirigiera un proyecto —iniciado en abril del año 2006— que consistía en grabar a artistas —conocidos y menos conocidos— tocando sus temas en medio de la calle, buscando localizaciones diferentes y siempre ajenas a lo esperado. De esta manera comenzó el proyecto conocido como Take-Away Shows, de cuyas tomas, algunas de ellas conformadas por varias canciones, surgieron posteriores video-clips de artistas tan variados como Bloc Party, R.E.M., dEus, Fleet Foxes, Bon Iver, Arcade Fire, The National, The Shins, The Klooks, The Ex… entre otros. Moon tenía una idea clara y era el intento de captar el momento a través de largas tomas —en ocasiones tomas únicas— de las actuaciones de los músicos. Se ha hablado de su proyecto como una aplicación de las directrices del Dogma 95 al campo de la filmación musical. Y algo de ello hay en ese deseo de salirse de las normas del video-clip tradicional, buscar la toma única -fuera como fuera- y se directo en la grabación.

2.- Viaje a Connecticut

Cuando Moon ya ha trabajado lo suficiente en el terreno del video-clip se lanza a un proyecto algo más ambicioso. Deja Francia y se marcha a Connecticut, en donde la banda norteamericana The National se ha instalado para grabar su último disco que acabará llamándose The Boxer, su mejor obra y considerada por muchos el mejor disco publicado en Estados Unidos en el año 2007. Cuando Moon llega, la banda se encuentra grabando. Han dejado Nueva York y se han instalado en una casa con el equipo de grabación. Moon desea realizar un documental sobre el proceso de creación del disco, lo cual es recibido por la banda —como al comienzo algunos de sus integrantes dejan claro ante la cámara— con cierto recelo. La creación del nuevo disco está siendo problemática, demasiado compleja. Y sin embargo, Moon se queda con ellos para acompañarlos con su cámara.

3.- A Skin, A Night

El documental de Moon es un documental extraño.

Los integrantes de la banda hablan sobre su formación, sobre sus primeros discos, sobre su postura como músicos, pero lo hacen sin que se les vea en muchos momentos, con tomas extrañas de la ciudad, de niños jugando, de paisajes, tomas, en definitiva, que apenas parecen tener relación con aquello que se escucha.

Las canciones de The National aparecen en versiones instrumentales u originales pero nunca terminan, o comienzan a la mitad, siempre creando una sensación inconclusa que tiene mucho que ver con el propio proceso creativo de las canciones. Del mismo modo que las palabras, las imágenes no parecen corresponderse a lo que se escucha, como si imagen y música fueran cada cual por su camino pero, a su vez, tuvieran un nexo de unión que va más allá de la relación obvia que se puede establecer —o que se espera establecer— entre lo que se ve y se escucha y tiene más que ver con una búsqueda experimental más emocional y que el espectador debe crear por su cuenta.

Moon utiliza el material para experimentar, eso está claro. Ángulos extraños, distorsiones, movimientos de cámara diferentes, un estilo tan nervioso en algunos casos como tranquilo en otros, creando en ocasiones la sensación de que se trata de una especie de trabajo para alguien que se ha graduado en una escuela de cine y experimenta con la cámara. Sin embargo, hay cierta claridad en su planteamiento. Al menos crea algo que se aleja diametralmente del concepto de documental musical, lo cual es de agradecer. Impone el tener que pensar en aquello que se ve y que se escucha, en su relación. También permite olvidarse de todo ello y tan sólo disfrutar de las imágenes y de la música.

En principio, no se tiene duda alguna de que se trata de un documental, sin embargo, el estilo de Moon hace que en determinados momentos A Skin, A Night tenga algo del cine de ficción, quizá porque se percibe un trabajo con el material muy claro, buscando que cada plano antes que documentar una realidad la cree, por sí mismos, por su relación con el resto. Hay una extraña narración que aparentemente nada tiene que ver con la creación del disco ni con la banda, pero sin embargo habla tanto de una como de la otra.

4.- Epílogo: ‘About Today’ / Quizá el disco sea esta película

A Skin, A Night finaliza cuando el disco aún no se ha terminado de grabar. Tampoco importaba demasiado que fuera así. Uno de los integrantes se dirige a la cámara y habla al respecto. Sabedor de que aún queda trabajo y que no saben aún hacia qué dirección se encaminarán, asegura que quizá, al final, el disco sea la película que Moon está rodando, aunque ese momento tampoco pueden saber que Moon hará algo diferente, fuera de los clichés del documental musical, una película muy experimental, un camino en busca de algo nuevo que no niega en momento alguno la emoción de aquello que la cámara recoge, incluso cuando el estilo se convierte en el protagonista absoluto por encima de aquello que muestran las imágenes.

La película se cierra con una actuación en directo del tema About Today. Al comienzo del mismo, la cámara enfoca a la banda sobre el escenario. Suenan los primeros acordes de la canción y Moon desaparece cámara en mano por los pasillos del recinto, introduciéndose en diferentes lugares hasta que, finalmente, llega a la parte trasera del escenario. Desde un lado del mismo, recoge la actuación del grupo en toda su intensidad, dejando, por primera vez en todo el documental, que una canción tome forma completa.