Un año después de su estreno en los Estados Unidos y de su triunfal paso por Sundance (donde se adjudicó el premio al mejor director) llega a nuestras pantallas The Devil and Daniel Johnston, retrato en clave documental de uno de los músicos más controvertidos del underground norteamericano y toda una reflexión sobre las grandezas y miserias de la condición humana.

No era tarea fácil acercarse a una de las figuras más escurridizas y malditas del pop independiente estadounidense. El carácter subterráneo de la obra de  Daniel Johnston, su conocida inestabilidad mental y su díscola existencia hacía difícil el reto de retratar en una película la mayor parte de su itinerario vital. Todo empezó en 1990, cuando Feuerzeig (director del documental) escuchó en directo un programa de radio dedicado a Daniel Johnston y la chispa se encendió. «Fue un programa que emitió la WFMU, una emisora de New Jersey. Era el año 1990 y Daniel estaba en un hospital mental del oeste de Virginia. Llamó por teléfono a la radio para promocionar uno de sus discos. Empezó a cantar sus canciones y a entrevistarse a el mismo elaborando múltiples voces. La verdad es que ese programa me pareció más aterrador que el de La guerra de los mundos de Orson Welles. Antes del programa ya era fan de Johnston, pero esa día decidí que quería hacer una película sobre él».

Quince años después, y tras cuatro años de preparación en las que Feuerzeig recopiló todo tipo de memorabilia relacionada con el músico de Sacramento (la mayoría de ella son cintas de cassette y filmaciones caseras grabadas y filmadas por el propio Johnston a lo largo de su vida. Documentos realmente estremecedores que sirven para tejer la historia) llegó The Devil and Daniel Johnston, una película que por su frenesí visual, su visionaria puesta en escena (mezcla mil y un formatos) y su increíble calado emocional (en algunos momentos se hace difícil reprimir el llanto ante la triste vida de Johnston, plagada de momentos dolorosos), supera su naturaleza de documental musical para convertirse en una de las películas más destacadas de la reciente cosecha indie norteamericana. Situándose al lado de trabajos recientes y rompedores como Dentro de Garganta Profunda, Capturing The Friedmans, Tarnation o American Splendor. «Quería ir más allá con mi tercera película, llevar el documental a una nueva dimensión, llegar a una verdad profunda…  Con el documental se puede experimentar, no hacen falta grandes presupuestos y si muchas ganas de inventar, de superar las convenciones y trascender las barreras del género. Cosas que han hecho todas esas películas que mencionas, y que creo que la mía también consigue». Retrato de un artista genial, que no lo sería de estar cuerdo, de un descenso a los infiernos sin fin que ahora parece remitir, de una historia de amor fracasada que, quizás, fue el principio de todo (se llamaba Laurie Allen, fue su único amor verdadero y se acabó casando con un enterrador), de una lucha casi épica con la figura del diablo, The Devil And Daniel Johnston arroja pocas respuestas sobre el motivo del deterioro físico y mental de Johnston y acierta al dejarlo todo en el aire. «El documental es el retrato de una fantasma viviente, el retrato de un enigma. No llegas a conocer del todo a Johnston, lo conoces a través de su monólogo interior, y a través de ese monólogo consigues capturar su punto de vista sobre las cosas, que es incluso más íntimo de lo que sacarías de una persona mayor a la que entrevistaras. Daniel no protagoniza su propia película porque es incapaz de hacerlo. La película se titula The Devil and Daniel Johnston porque literalmente trata sobre la batalla de un hombre contra el diablo. Es un fundamentalista, un cristiano de pro, y el diablo es muy real para Daniel y su familia. El demonio es una metáfora para nosotros, pero no para él».

Casper, los glóbulos oculares, sus dibujos, los Beatles, los cómics, la MTV, y, por supuesto, el diablo, son solo algunas de las obsesiones que pueblan la vida de Johnston y el film de Feuerzeig. Una película que también presenta inolvidables capítulos protagonizados por Sonic Youth y Jad Fair (nuestro entrevistado también es el responsable de un documental sobre Half Japanese), y que se atreve a trazar paralelismos entre la vida de Johnston y las de otros genios torturados como Vincent Van Gogh y Brian Wilson. ¿Un poco exagerado? Quizás, pero es innegable que Johnston necesitaba de un film como este para demostrar al mundo que lo suyo nunca ha ido broma, que se trata de un artista de verdad que, además, ha tenido una de las vidas más tristes que uno recuerda. Por cierto, ¿que le ha parecido a Daniel Johnston el documental? «Se río mucho cuando lo vio. Le pareció una película de humor. Además, no recordaba haber hecho muchas de las cosas que aparecen en ella».


Entrevista realizada a raíz del estreno en nuestro país de la película El diablo y Daniel Johnston