Hace casi un año desde la publicación de la primera parte del dossier sobre Música y Cine. Problemas de diversa índole han ido retrasando la siguiente entrega hasta el punto de llegar a pensar en cierto momento que nunca vería la luz. Afortunadamente me equivoqué y todo gracias al apoyo de las personas que han colaborado a través de sus textos, aportando un heterogéneo abanico de perspectivas tanto musicales como cinéfilas y consiguiendo que el trabajo final conjunto resulte de lo más sugestivo. Desde luego este dossier nunca fue concebido como un exhaustivo recorrido a través de los más títulos emblemáticos. Hemos preferido que cada uno de nuestros colaboradores diera rienda suelta a sus filias musicales y eligiera el documental con el que se sintiera más identificado. Por lo tanto hay tantas ausencias como interesantes sorpresas, de forma que este dossier se configura como un esbozo de lo que podría ser en el futuro (¿por qué no?) una publicación que pudiera tener un carácter más abarcador.

Dentro de esta segunda parte podemos encontrar textos de carácter más general que se centrarían en el análisis de las distintas interacciones entre ambos medios (musical y cinematográfico) y otra parte centrada exclusivamente en abordar la producción sobre documental musical, un género que en nuestro país ha tenido muchas dificultades para encontrar un hueco dentro de la exhibición y que en los últimos tiempos ha obtenido un reconocimiento por parte de festivales especializados que le han otorgado el lugar que merece dentro del panorama de cine anual.

De nuevo he de expresar mi gratitud hacia Gerard Casau, que ha logrado aglutinar alguna de las firmas integradas en el dossier, aportando él mismo un texto que sirve de recorrido introductorio a la materia tratada desde su siempre exquisita sensibilidad. Además, repasando la introducción que hice para el anterior número, me doy cuenta de que no mencioné en aquella ocasión a la verdadera persona que tuvo la idea originaria del proyecto y que me animó desde el principio a llevarlo a cabo, Israel Paredes. Él fue precisamente quien elaboró el esbozo de esta segunda parte dedicada al documental musical y quien estuvo ahí en todo momento a la hora de desarrollarlo. Sin su ayuda y sus ánimos no hubiera sido posible tanto esto como tantas otras cosas en mi vida.