Una improvisación en celuloide de 90 minutos

Pocas veces uno tiene la sensación de disfrutar de un verdadero documental musical, y aún menos de ver una obra en la cual el objeto retratado y la estructura de la película guarden una relación indisociable y que intente compartir con los espectadores el funcionamiento de un proceso de creación que está en evolución continua. Contado de esta forma  parece que la primera película a dos manos de Penzel y Humbert sobre Fred Frith y la música improvisada tenga que ser compleja y agreste con los espectadores. Nada más lejos. Step across the border es un soplo de aire fresco y un documental muy entretenido,  en el cual podemos compartir los viajes  de Fred Frith y el reencuentro con sus amigos, espiar los ensayos de la banda Keep the Dog (1989-1991), jugar con mil y un sonidos cotidianos, participar en las muy serias y etílicas conversaciones sobre música improvisada entre Frith y René Lussier e incluso ser testigos de cameos ilustres cómo los de Jonas Mekas o Robert Frank.

Si bien la apariencia es sencilla, detrás de la película hay una serie de planteamientos que buscan ahondar en la relación de los procesos de creación de la música improvisada y el cine directo, aplicando las mismas reglas de la improvisación musical a la imagen, partiendo  de la premisas del direct cinema: filmación directa, no controlada y espontánea de la realidad. Los cineastas son capaces de retratar las explosiones musicales de Frith y compañía con un equipo de filmación totalmente flexible, demostrando que una cámara de 35 mm —peso pesado—  y una percha de sonido pueden funcionar a modo de una banda de free jazz en la cual la atención absoluta a lo que acontece alrededor es la base para ejecutar los movimientos de la cámara, escoger el ángulo para filmar un rostro o un paisaje, para preferir un sonido a otro. Nicholas Humbert y Werner Penzel filman priorizando el momento, la frescura de una idea recién concebida que en el montaje se interrelaciona con las otras creando cadencias particulares entre un plano y el siguiente. No se busca encontrar una unión armónica entre los planos ni perfeccionar las tomas obtenidas en el rodaje. En este sentido, el proceso de montaje en esta película se puede equiparar al trabajo de estudio de una banda de música improvisada, cuando se intenta crear ritmos nuevos en la mesa de mezclas partiendo de la combinación más o menos aleatoria de las secuencias melódicas grabadas anteriormente. Justo el contrario de la técnica utilizada para la grabación de música clásica. En unas declaraciones recogidas en Varsovia, el propio Fred Frith compara los dos procesos: «En el mundo de la música clásica el estudio de grabación todavía se usa para crear una especie de versión perfecta e idealizada de una pieza. Y, de hecho, nadie lo usa cómo método para crear una estructura o para crear una pieza a través del scratch» [1]. Lo mismo se puede aplicar a la utilización del montaje en el cine clásico.  Las técnicas vanguardistas de la música o del cine pretenden aprovecharse de la técnica para crear estructuras nuevas e huir de la narración clásica, para crear obras de arte que pongan a prueba la atención del público para abrir la puerta a otro tipo de interpretación y percepción.

El espectador es el que debe «cruzar la frontera» y dejarse llevar por la libertad absoluta del sonido y de la imagen, dejando en la puerta del cine cualquier prejuicio, pues tanto Frith y los músicos que le acompañan, cómo ambos cineastas ya lo consiguieron. Se trata de entender la música y el cine cómo artes que ya dejaron atrás las reglas con las que evolucionaron, y que utilizan cualquier tipo de técnica y estrategia para adaptarse al contexto y llegar al resultado deseado. La audacia y la madurez de esta película, capaz de reinventar el cine directo y darle un nuevo impulso generador, demuestra que los procesos creativos todavía están en constante evolución.


[1] «In the world of classical music the studio is still used as a way to create a kind of idealized perfect version of a piece. And nobody actually uses the studio as a way to create the structure or the way to create a piece from scratch…». Fred Frith. Declaraciones recogidas el Junio de 2003 en Polonia. (http://www.fredfrith.com)