‘Amo a Cheryl Ladd’

1. Descubrimiento

Hace tiempo, alguien me mandó un mail a horas muy intempestivas, un sábado, y me dijo que era imperativo que el sábado siguiente estuviera atento al por entonces recién estrenado canal Cuatro, que a eso de las dos o las tres de la madrugada emitía una serie, llamada Stella (Black & Showalter & Wain, 2005), que ningún amante de la comedia absurda se podía perder. Y, en efecto, la serie era un disparate digno de celebración. Tuve la suerte de ver uno de los mejores capítulos de la única temporada de Stella, en el que sus protagonistas se van de camping, y, como no podía ser de otra manera, cuando acabó el episodio, corrí a mirar en la IMDb quien estaba detrás de aquello. Así fue como conocí a la tropa de David Wain.

En la edición de 2007 del Festival de Cine de Sitges se pudo ver The Ten, el segundo largometraje dirigido por Wain, que consistía en diez bizarros sketches humorísticos a partir de los Diez Mandamientos. Estaba ilusionado con la idea de ver The Ten en pantalla grande, y con la posibilidad de que el mismo Wain presentara la película. No pudo ser ninguna de las dos cosas: ni Wain ni nadie del reparto estuvo en Sitges, que yo sepa, y tampoco pude terminar de ver el filme, ya que a la mitad de la proyección empecé a tener severas urgencias intestinales y a tirarme pedos; creí que podría aguantar pero empezó a oler raro y la gente sentada cerca de mí empezó a mirarme y… bueno.

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Con las mismas palabras se lo expliqué a David Wain, meses después, cuando le entrevisté vía e-mail, una entrevista que tenía que publicarse en un hipotético número del fanzine Mudhoney que nunca llegó a existir. Así que lo que voy a hacer, si les parece bien, es incluir citas de aquella entrevista en este texto, que debería arrojar algo de luz sobre este cómico judío, casi cuarentón, con pinta de informático asexuado, nacido en Shaker Heights, Ohio, USA.

2. Influencias

Si a la Nueva Comedia Americana se le puede poner la etiqueta de ‘movimiento’, el caso de David Wain es de los pocos que ha logrado trascender, tener seguidores y crear una personalidad cómica sin flirtear con ese movimiento. Ni él ni la gran mayoría del equipo de The State (1993-1995) [1], la serie de sketches de la MTV que les empezó a hacer notorios, han trabajado con el stardom [2] —me refiero a los Stiller, Sandler, Ferrell…—. Tampoco se han pasado por Saturday Night Live (VV.AA., 1975-?, NBC). «Bueno, todos crecimos con el sueño de aparecer alguna vez en SNL. Pero una vez empezamos con The State, vimos que ya teníamos nuestro propio programa de humor, que para nosotros era mejor», comenta Wain al respecto. Sin embargo, preguntado por sus influencias como humorista, señala el mítico programa, además de a Steve Martin y al Woody Allen más anárquico y menos trascendente, el de los primeros 70.

Su humor, siempre tocado por el absurdo, podría definirse como una versión más cáustica de lo que hacían los Monty Python, con un pie siempre coqueteando con el abismo de las chorradas y un interés siempre latente por subvertir los tópicos del género. Wet Hot American Summer (2001), la opera prima de Wain, una genial teen movie de campamentos, es modélica en este último aspecto: tan sólo hay que ver la brillante arenga del entrenador a los muchachos antes de subir al autobús para jugar el partido, o el nada romántico desenlace del romance entre Coop y Katie, ya mencionado en el artículo sobre comedia juvenil de este dossier. En la entrevista, Wain bromeó sobre la honestidad brutal del personaje de Katie: «ahí nos encontramos pensando si las chicas adolescentes serían tan conscientes de su verdad, su realidad, que pudieran simplemente decirla así, en voz alta, sin complejos. Creo que ese momento expresa las cosas tal como son, tal como yo las veo». Y es que, a estas alturas, ¿quién puede negar que ellas tienen la paella por el mango?

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En Stella y en Wainy Days (2007-?), la serie de la que David Wain distribuye cada lunes un nuevo capítulo a través de Internet, también puede apreciarse cierta tendencia al humor loser de series como The Young Ones (VV.AA., 1982-1984, BBC) o La pareja basura (Bottom. Adrian Edmondson y Rik Mayall, 1991-1995, BBC), aunque Wain dijo que no había descubierto esas joyas televisivas hasta hacía poco.

3. Humor autobiográfico… a veces

Otra cosa interesante de Wainy Days y Stella es que, en ambas series, el personaje de David se llama David, como él, y el cómico no niega que ambas series «están muy basadas en mi experiencia y en mi personalidad real, sólo que haciéndolo todo más absurdo». Para que se hagan una idea, Wainy Days es un ficticio itinerario sentimental, una colección de anécdotas delirantes surgidas mientras el personaje de David va intentando ligar con mujeres. Vamos, lo que ha venido haciendo Woody Allen durante gran parte de su trayectoria como cineasta. Pero de una forma más directa, desmitificadora y jugueteando con cierta imagen de nerd inmaduro y sin suerte. Aunque, en la vida real, Wain está felizmente emparejado con la actriz Zandy Hartig, que interpreta a una novia suya en Wainy Days. Sobre si el ser actor le ayudó a conseguir chicas, David dice: «Si no eres el más guapo del pueblo, ayuda ser gracioso, ¡y aún más si actúas en escenarios o en la tele!». A propósito de Wet Hot American Summer, le pedí que recordara alguna experiencia graciosa vivida en un campamento de verano, y se limitó a comentar que la mayoría las contó en la película.

De The Ten, en cambio, no se puede decir que sea autobiográfica. Esta irreverente película que satiriza sin rubor alguno los Diez Mandamientos se ganó, tras su estreno en los Estados Unidos, la animadversión de unas cuantas asociaciones católicas, que trataron de boicotearla, pero David niega haber buscado ese efecto: «la peli no pretende ser religiosa en absoluto. Simplemente queríamos una excusa temática para contar diez historias graciosas. Me gustaría poder decir que tuve una horrorosa educación católica pero si lo dijera no sería cierto (al menos no la parte horrorosa. Ni la católica)». Una nota curiosa: Wain hizo aparecer en The Ten a los once integrantes de The State, para que de esta manera la película se convirtiera en un reencuentro en toda regla.

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A día de hoy, Wet Hot American Summer sigue inédita en España, y The Ten llegó directa al DVD, pero hace unos meses si que pudimos ver en cine Mal ejemplo (Role Models, David Wain, 2008). El tercer largometraje de Wain es más convencional que los dos anteriores, y quizá no se prodiga tanto en su humor absurdo característico, pero es una comedia divertida y estimable, con un buen catálogo de gags y unos actores que cumplen con creces su cometido de hacer reír. Aunque esta vez Wain no asume tareas de producción, sí que participó en el guión, y en el reparto, además de Paul Rudd —coguionista—, Seann William Scott y Christopher Mintz-Plasse, hay unos cuantos de sus actores habituales [3]. El mismo Wain tiene un cameo en el filme, igual que en sus dos películas anteriores. Vaya, que aunque esta vez tuvo detrás a productores con más recursos, y eso probablemente influyó en que Mal ejemplo sea una película menos arriesgada, es 100% Wain.

4. Omisiones

El que este artículo esté centrado en David Wain me ha hecho obviar los logros individuales del resto de cómicos que le han acompañado a lo largo de los años, desde The State. Sobretodo conviene mencionar a Michael Showalter y Michael Ian Black, las dos mentes preclaras que concibieron Stella junto a Wain y que ahora andan enfrascados en un prometedor proyecto televisivo llamado Michael and Michael Have Issues (2009, Comedy Central). Por otra parte, Michael Patrick Jann, otro de los once integrantes de The State, es el director de la película de culto Muérete bonita (Drop Dead Gorgeous, 1999). Y Robert Ben Garant, Kerri Kenney y Thomas Lennon [4] crearon otra serie, Reno 911! (2003-?, Comedy Central), de la que hace poco se hizo un largometraje, estrenado en España como ¡Maderos 091!. (Reno 911: Miami!, Robert Ben Garant, 2007). Y, como no puede ser de otra manera cuando hablamos de un grupo de amigos, varios de ellos han colaborado en proyectos de otros. Sirva este párrafo para excusar el que todos ellos no tengan más espacio en el artículo. Y, si quieren saber más, pueden visitar la web oficial de The State: www.the-state.com.

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5. El David del futuro

El 7 de mayo de 2009 empezó la cuarta temporada de Wainy Days (www.wainydays.com), y el 14 de julio sale a la venta, por fin, el DVD de The State [5].  Mientras, podemos especular sobre la próxima película de David. En la entrevista, le pedí un ‘placer culpable’, algo que no le hubiera confesado ni a su novia —hay muchas cosas que no se dicen a las novias, en realidad—, y me respondió, entusiasta: «Amo a Cheryl Ladd». También sabemos que le encanta el musical, en todas sus películas y series hay algún número musical. Dijo que le encantaría rodar un musical: «Sólo hay que concretar cuando, qué y el con quién». Así que, si nos ceñimos a las reglas aristotélicas del silogismo [6], podemos conjeturar que lo próximo de David Wain será un musical con Cheryl Ladd, aunque nadie haya confirmado nada al respecto. Habrá que preguntar.


[1] El detonante quizá fue The State, pero el origen de todo cabe buscarlo en You wrote it, you watch it (1992), un programa humorístico, también de la MTV, en el que coincidió la mayoría de los que posteriormente harían The State.

[2] Bueno, eso no es del todo cierto. David tiene un cameo en El reportero (Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, Adam McKay y Will Ferrel, 2004) aunque la escena acabó cayendo del montaje final. Y no sería justo olvidar que, para su primera película como realizador, contó con un plantel envidiable: Molly Shannon (vecina suya en Shaker Heights), Janeane Garofalo, Amy Poehler, David Hyde Pierce…

[3] Ken Marino, Kerri Kenney, Joe Lo Truglio, A.D. Miles, su novia Zandy Hartig …  todos ellos ya habían trabajado con Wain, pero la coincidencia más simpática de todas es la presencia de Elizabeth Banks, la protagonista femenina del filme, que ya salía en Wet Hot American Summer, y de quien Wain dijo que era una de las dos actrices con las que tenía más ganas de volver a trabajar… la otra era Amy Poehler.

[4] Según la IMDb, Garant y Lennon están escribiendo el guión de un remake de El increíble hombre menguante (The incredible shrinking man. Jack Arnold, 1957), que protagonizaría Eddie Murphy.

[5] Que ese DVD lleve subtítulos en algún idioma, eso ya es un sueño húmedo que probablemente no se cumplirá.

[6] Ya casi las he olvidado, pero sigo recordando, con precisión matemática, una de las ocho reglas: Peiorem semper sequitur conclusio partem. La conclusión siempre se lleva la peor parte.