Bresson va a l’ouest

Un hombre salva a una mujer de ser asesinada por los indios. La trata con exquisito respeto y cabalga con ella hacia el pueblo más próximo. Debe ir evitando tanto a los apaches como a unos bandidos que les persiguen. En los breves interludios de paz, a la luz de la lumbre, recuerda la mujer que perdió a manos de los salvajes. Tras el tiroteo final con los malos, deja a la señora en el pueblo y se aleja.

La aparente simplicidad de la serie de Budd Boetticher con Randolph Scott, de la que el citado argumento es un ejemplo que se reproduce con variaciones en el conjunto de las mismas (Seven Men from Now, 1956; The Tall T,1957; Decision at Sundown, Buchanan Rides Alone, 1958; Westbound, 1959; Ride Lonesome, 1959; Comanche Station, 1960) puede llevar a su inclusión en el western de serie B con toda lógica. De la misma manera, considerando la ritualidad de la puesta en escena, la repetición de decorados (naturales) y estética y la reivindicación imposible de un mundo que se transforma, se podría considerar a Boetticher como el émulo westerniano de Yasujiro Ozu.

…Un grupo de hombres charla en una ladera. Al acercarse la diligencia echan una meadita y se ponen en marcha. Asaltan el transporte y matan al guardia. Los supervivientes avisan al sheriff. Por otro lado, un trío de vaqueros en busca de trabajo coinciden con el primer grupo en un refugio. El sheriff y los vigilantes arrasan el lugar a sangre y fuego. Uno de los vaqueros muere en el tiroteo. Los otros dos huyen montaña a través….

Con su minimalismo, A través del huracán, esta singular obra de Monte Hellman, reproduce la dinámica de Boetticher. Sin embargo, la obra de Hellman va más allá. La relación es innegable aunque también la voluntad de Hellman de actualizar el modelo. No en vano el aparente protagonista, el vaquero experto que guía a los otros dos y planea cómo evitar problemas, viste como algunos de los personajes interpretados por Scout. Es evidente, también por ello, que Hellman mata al modelo  al asesinar el personaje, y desarrollar a partir de allí una narración que se aleja del esquema típico de las cintas referidas. Así, los protagonistas sufren una persecución injusta, un intento de asesinato y linchamiento de la que deben huir a pie[1], los perseguidores no son malhechores sino un grupo salvaje de vigilantes, el refugio se consigue a punta de pistola…

Hay un par de rasgos destacables en esta obra de Monte Hellman. Por un lado, los sucesivos cambios en la situación y la actitud de los protagonistas. Cambios forzados por la búsqueda de la supervivencia y que les llevan a adoptar actitudes morales opuestas a las que su pacífica actitud inicial les hubiera llevado. Algo que sitúa a Hellman y a A través del huracán muy lejos de la rígida, inequívoca, actitud del Buchanan encarnado por Scott en los filmes de Boetticher. Así los vaqueros tienen una postura neutra inicial que les diferencia de los bandidos (aunque al principio de la cinta estos también parecían inocentes). Pero en el momento en que las fuerzas del orden aparecen causando una auténtica masacre, los vaqueros supervivientes deben secuestrar a la familia campesina para sobrevivir. El padre de familia, a su vez, se revela como un personaje autoritario y peligroso. El enfrentamiento entre los dos vaqueros, finalmente, queda relegado a un segundo plano hasta el punto que uno de ellos se arriesga para que el toro se salve.

Por otro lado no se puede dejar de plantear el determinismo que parece regir los destinos de unos personajes condenados de antemano. Nada evitará la muerte de unos u otros. Es como si desde el asalto inicial cada uno de los personajes, incluidos los ausentes, tuviera marcado su final. Ello, junto a una interpretación escueta, casi automática, nos lleva a otra conclusión, inesperada. Si Boetticher era el equivalente de Ozu, Monte Hellman llevaría a Bresson al Oeste.


[1] Y que nos remiten a los clásicos Incidente en Ox Bow (Ox Bow incident, William Wellman, 1943) y a Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954).