Breves apuntes sobre una película de retaguardia

EEl sexto sentido se nos revela como la más rara avis pergeñada en el panorama cinematográfico español de los años 20, convirtiendo al polifacético Nemesio Sobrevila (bilbaíno de culo inquieto que fue, entre otras cosas, arquitecto de profesión, inventor aficionado, diseñador de vidrieras y cineasta amateur) en uno de los directores malditos con más solera del cine español. Pero, ¿cuáles son las razones por las que se ha generado tanta incomprensión en torno a  este film? ¿Por qué durante décadas se ha condenado al ostracismo a un autor tan válido como Sobrevila? La respuesta es la de siempre: la sociedad no estaba preparada para su arte. En primer lugar, por su adscripción a un género, el fantástico, poco o nada practicado en nuestra cinematografía hasta la muy posterior eclosión de las coproducciones de terror casposo y pipero que invadieron los cines de barrio del Viejo Continente durante el último lustro de la década 60 y el primero de la de los 70. En segundo lugar, porque sin ocultar su condición de cáustica parodia de los movimientos vanguardistas más radicales que abogaban por la paja mental de carácter meramente esteticista en detrimento del canon narrativo heredado de la literatura, Nemesio Sobrevila compone un extenso catálogo que recoge todas las vanguardias del momento bajo la forma de una primitiva spoof movie de tendencia claramente liberal que suponemos debía cohabitar difícilmente con la dictadura de Primo de Rivera.

El bueno de Nemesio no estaba dispuesto a dejar títere con cabeza y en su diana no sólo situaba a los modernillos de la época sino que, disfrazando su película de comedia costumbrista, también arremetía con jocosa virulencia contra la tópica representación del casticismo cultural que abundaba en las producciones de la época. Por otra parte, la inteligente utilización que realiza Sobrevila del aparato cinematográfico como recurso metalingüístico perfectamente integrado en el relato, si bien anticipa en algunos aspectos el concepto de cámara-vampiro concebido por el no menos maldito Ivan Zulueta en la extraordinaria Arrebato (1979, Ivan Zulueta),  es probable que fuera un poco demasiado rara para el público de aquel momento. Sin embargo, el tiempo ha puesto en su sitio  a esta “película de retaguardia”, como la autoproclamaba su artífice en una auténtica declaración de intenciones, y El sexto sentido se ha convertido finalmente en merecidísima cult movie del cine silente español.

*Foto de Vanessa Agudo Molina