Spanish Terror (Víctor Matellano. T&B Editores, 2009)

coverLos comentarios más crueles y despiadados sobre el cine fantástico y de terror español han provenido en los últimos años (primero en fanzines, luego en blogs endogámicos) de algunos de los propios fans del género. Ante tanta inquina se agradece de entrada la propuesta de Víctor Matellano en Spanish Horror: un respetuoso y constructivo recorrido por la historia del fantaterror español y sus artífices prologado por el mismo Christopher Lee. Otra cosa distinta es que la publicación se le pueda quedar corta a los que estén familiarizados con el género. Matellano trata de condensar en algo más de 150 páginas no sólo la filmografía fantaterrorífica más destacada (de La torre de los siete jorobados a REC), sino también la aventura de productoras como Profilmes o Fantastic Factory, los artesanales efectos especiales y de maquillaje de algunos títulos, el horror televisivo, las recaudaciones en taquilla y hasta los productos paródicos de Pedro Lazaga o José Frade. Demasiada información para tan pocas páginas, aunque como guía de viaje para los que se inician en el subgénero, Spanish Horror cumple de sobra su función. Matellano articula la obra en torno a la figura de Paul Naschy, a quien describe (y el que firma estas líneas lo suscribe) como «el hilo conductor del género en estas últimas cuatro décadas». Afortunadamente, su postura no le impide hacer justicia a otros grandes iconos del genero, como Jess Franco, Amando de Ossorio, León Klimovsky, Juan Piquer y José Ramón Larraz. Se echa de menos, eso sí, que los implicados hubieran hecho declaraciones expresamente para la publicación, que tira en exceso de la bibliografía publicada sobre el género. La fórmula de edición (T&B y el Ayuntamiento de Talamanca del Jarama) nos brinda, sin embargo, uno de los puntos más interesantes de Spanish Horror: los rodajes del género ubicados en el municipio. Matellano recuerda que Talamanca del Jarama se convirtió en el decorado favorito del fantaterror español (gracias a su puente romano o su afamada cartuja del siglo XVII) a partir de La marca del hombre lobo. El autor de Spanish Horror combina en este tramo del libro, para mi gusto el más brillante, crítica cinematográfica con extensa información sobre las localizaciones de casi 30 títulos.

Javier Pulido

El cine de ciencia ficción. Explorando mundos (A.J. Navarro, editor. Valdemar, 2008)

coverVolumen de referencia que se acerca a la sci-fi cinematográfica desde tres vertientes.  1) Reflexiones; escritores/criticos especializados de una manera u otra en el tema ofrecen su personal visión del género: Susan Sontag, Gerard Lenne, Jose María Latorre, J.G. Ballard, cuya propuesta recuperada para la ocasión es con diferencia la más atractiva e idónea de las cuatro, aunque su apariencia sea más normalita. 2) Miradas; estudios y aproximaciones a vertientes concretas, entre las que destaco tres: el Solaris de Stanislaw Lem y sus adaptaciones de los que da buena cuenta de forma personalísima y sensible la escritora Pilar Pedraza, corrientes o movimientos como la Nueva Cosa radriogafiada con precisión, ironía y audacia por el gran Jesús Palacios, la relación sexo y sci-fi ofrecida con gran habilidad por Roberto Curtti. 3) Perfiles; una colección de artículos heterogénea y poco convencional que nos introduce de lleno en los seres de metal (uno de los textos más disfrutables y notables del libro, escrito por T. Fdez. Valentí & A.J. Navarro, que me chivan tuvo una versión anterior e inicial en un número de la revista Dirigido por…), la space opera, la distopía orwelliana (extraordinario texto de Susanna Farré), la visión Spielberg (gran título de capítulo: Sueños del ayer, pesadillas del mañana), el profesor Quatermass, y la televisión. El cine de ciencia ficción. Explorando mundos no es, por tanto, una guía al uso en el que se enumeren algunos de los títulos y autores más representativos del género. Tampoco un esayo que indague en el fenómeno con vocación académica y aspiración defintiva. Afortunadamente opta por una suerte de compendio versátil que funciona a modo de presentación temática y figurativa, como referente exhaustivo y riguroso, freciendo una prosa agradable y elegante; sin ser exlcuyentes unas con otras. Lo mejor, más al tratarse de un libro voluminoso, especializado y con un planteamiento cerrado, es que, en líneas generales, entretiene y enseña: mo me imagino a ningun lector, pasado o futuro, ya tenga un amplio conocimiento sobre la ciencia ficción cinematográfica o sea un novato en estos temas, aburriéndose con esta lectura, incluso aceptando que hay capítulos que nos gustan bastante más que otros.

Nayra Fusté Marí

En tránsito (Carlos Losilla, editor. T&B Editores, 2008)

cover Introducido por Carlos Losilla, definitivamente obsesionado (en el buen sentido) con lo germánico (austriaco) y sus reverberaciones, este atractivo aunque disperso volumen trata el itinerario de aquellos cineastas que se movieron del Berlín pre-nazi hasta Hollywood, pasando por la inolvidable Paris de entreguerras, que de alguna manera influyeron en la concepción que se tiene de clásicismo hasta el punto de poner sobre la mesa poderosos argumentos para replantearse muchas cuestiones al respecto. Casi todos conviertieron el viaje en ida y vuelta, por necesidad u obligación, amplificando además las interrelaciones. Aunque falta la aportación de Nicole Brenez, de la cual Losilla se lamenta bastante, por motivos de agenda, la propuesta cumple con creces su objetivo. Ordenado de forma más o menos cronológica, de los nueve capítulos, dos contribuciones sobresalen por distintas razones: el riguroso primer capítulo de la profesora Aurea Oritz que indaga en los orígenes del asunto en cuestión promocionando maravillas como el experimento entre la ficción y el documental, Menschen am Sonntag (1929-30), dirigido por Edgar G. Ulmer, Robert Siodmak y Fred Zinnerman; escrito por Billy Wilder y Curt Siodmak); y el intrincado pero delicioso texto de Adrian Martin que a partir de Wenders integra en el tránsito a Godard. El resto es de interés y, que duda cabe, desarrollado con brillantez, aunque salvo el capítulo del profesor Robert Keser, que trata el retorno a Alemania de Lorre, Siodmak y Lang, que resulta positivamente divulgativo, pienso que es demasiado especializado y denso. La guía de películas con la que concluye Losilla apoya los discursos precedentes, siendo la base del ciclo que se proyectó en el 10º Festival de Las Palmas el pasado marzo.

J.D. Cáceres Tapia