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Sitges 2013. Una introducción

Este año es nuestro año en Sitges. Presentamos nuestra editorial propia (Macnulti Editores), el primero de nuestros libros (John Carpenter. Ultimátum a la tierra), y además veremos un montón de buenas películas.
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Sitges 2012. El cansancio

La aparición de estos nombres junto a los de Apichatpong Weerasethakul, Kim Ki-duk, Dario Argento, David Cronenberg o Léos Carax, entre algunos otros, parece determinar un festival de dos velocidades, la de los veteranos (en edad y/o en experiencia festivalera) y la de los más noveles.
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Sitges 2012. La comedia

«Nuestros fans son difíciles de impresionar, reza el lema de este año del festival. Ciertamente. Pedimos más y mejor. Y, para muchos, cantidad y cantidad pasan por más sangre, más crudeza. Tal vez sea por ello que las comedias no son en Sitges tan bien acogidas como las cintas de otros estilos. No serían tanto menospreciadas como ignoradas o medidas con un rasero harto más exigente que a las cintas de terror.»
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Sitges 2012: Coda

Recopilamos aquí 36 reseñas de algunas de aquellas películas proyectadas durante el festival de las que no pudimos dejar constancia en el día a día.
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Momentos Sitges 2012

Recogemos los mejores momentos vividos por colaboradores y amigos en esta edición número 45 del festival
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Favoritas Sitges 2012

Hemos pedido a colaboradores y amigos que elijan las 5 películas que más les han gustado en esta edición. Este es el resultado de esa encuesta.
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Sitges 2012: Volumen 5

En este quinto volumen reseñamos cuatro títulos: Cabin in the Woods, Motorway, For Love's Sake y Aftershock
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Sitges 2012: Volumen 4

En este cuarto volumen reseñamos cuatro títulos: The Lords of Salem, Jack and Diane, Citadel y Despite the Gods
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Sitges 2012. Una introducción

«El festival de Sitges, al que también hemos aprendido a acostumbrarnos desde que nació esta revista hace ya más de diez años, es una de las cosas que cada mes de Octubre nos devuelve la ilusión. Serán diez días donde desconectaremos de esa realidad para sumergirnos en irrealidades a ratos mucho peores (aunque los manifestantes que salieron peor parados estos días quizá pueden diferir en esto, y probablemente con razón), y en las que nos regocijaremos viendo como otros lo pasan mal, nos reencontraremos con los amigos en los bares y en las calles que van del Auditori al Retiro y al Prado, aplaudiremos cuando cercenen miembros (quizá hasta viriles), recorreremos de nuevo las arenas de sus playas, y seguro que iremos agregando gente nueva al club de los que saben que volverán (o al menos les dolerá horrores si un año no pueden hacerlo).»