article placeholder

Tierra prometida

La figura de Gus Van Sant sigue suscitando más preguntas que respuestas. Resulta cuando menos intrigante la facilidad que tiene para deshacerse del lastre de su creatividad para poner el piloto automático y dirigir algo tan convencional y simplón como Tierra prometida. El relato empieza bien, incluso mejora con el paso de los minutos, pero convierte un giro de guión en una bomba atómica que afecta al resultado final de la película. Y lo que hasta entonces era una correcta, agradable e incluso plausible propuesta de cine con mensaje, acaba convertida en pura y simple propaganda, con un desenlace tan convencional como decepcionante.
article placeholder

Restless

Bigger than life Qué esperar de un adolescente con aspecto de  colgado, que se salta las clases, viste raro y tiene por amigo el fantasma de un kamikaze? ¿Qué esperar de una película con tal protagonista  y que...
article placeholder

Paranoid Park

La belleza adolescente de la América suburbana Finalizado el tríptico compuesto por Gerry (2002), Elephant (2003) y Last Days (2005), con el que Gus Van Sant volvía a mostrar su faceta más ambiciosa y experimen...
article placeholder

Paranoid Park

Confusión, adolescencia, narración Si algo queda patente tras el visionado de Paranoid Park es que si hay un cineasta capaz de captar ese estado de constante desorientación y transitoria belleza llamado adoles...
article placeholder

Mi nombre es Harvey Milk

Rutinario discurso sobre la diferencia Un chico llama por teléfono a Harvey Milk. Éste no lo conoce, pero el joven desea pedirle ayuda: es homosexual, sufre el rechazo de su familia, e incluso está pensando en ...