Puro vicio

Quizá "Puro vicio", el gran estreno norteamericano de la primera mitad de año, no esté tan lejos del cine experimental. Sea como fuere, Toni Junyent entrevera algunos recuerdos e impresiones de la película de Paul Thomas Anderson con dos proyecciones de películas experimentales y un flechazo por una ex-actriz porno.

Paul Thomas Anderson

Paul Thomas Anderson es un cineasta único, capaz de aunar clasicismo y modernidad, de desafiar convenciones y géneros, de dejar patente su insultante arrogancia con cada plano y cada encuadre. Éste no es un recorrido lineal por su filmografía, ni siquiera un análisis concienzudo, más bien apuntes deslavazados, una inmersión sin bombona de oxígeno en el estilo, los personajes y los temas recurrentes de las películas de Paul Thomas Anderson. Aquí encontrarán figuras paternas huidizas, seres incapaces de suturar sus heridas emocionales, personajes a la deriva que rara vez encuentran la salvación. Una cámara enérgica como pocas, desplegándose con fluidez pasmosa por espacios y rostros, una herramienta del destino capaz de conectar individuos entre sí y de adentrar al espectador en estados alterados de conciencia.

El sueño hippie de Thomas Pynchon

Existen diferencias entre Vicio Propio, la novela de Thomas Pynchon, y la adaptación que ha realizado Paul Thomas Anderson, titulada en España Puro Vicio. Lemuria, la metáfora que Pynchon utilizaba en su novela para dibujar el desencanto hippie, la voz de Sortilège, el retrato del detective Larry 'Doc' Sportello... aún con estos matices, ambas zarandean y juegan con el legado hippie que ha quedado con el paso de los años.